Lo que leo: A las ocho en el Novelty de Carlos Díaz Domínguez, un thriller sosegado, pero adictivo.

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A las ocho en el Novelty

 “Sin prisa pero sin pausa” así me ha parecido a mí el ritmo narrativo de este thriller que nos propone Carlos Díaz Domínguez. Es decir, te mantiene enganchada a la historia sin necesidad de tenerte en continua tensión o sorprenderte con giros inesperados. Eso me ha gustado especialmente porque reconozco que el género no es de los que más me atraen. La novela negra suele pecar de truculencias, excesos y demasiadas escenas cruentas en detrimento de la propia narración. (por supuesto hay prestigiosas obras, clásicas y actuales, que lo honran; pero insisto en que no es el tipo de novela que suele apetecerme leer). Sin embargo, A las ocho en el Novelty me la he leído de un tirón y durante tres días he llevado el libro conmigo a todas partes buscando un huequito para volver con Leonor Cortés y su dulce profesor enamorado.

A los ocho en el Novelty tiene todos los ingredientes del género: intriga, un misterio por desentrañar, algún que otro muerto, malos malísimos y malos que lo parecen pero no son, y por supuesto el bueno y la chica. Todo esto lo acompaña Carlos Díaz Domínguez con un lenguaje sencillo y cercano al lector,  unos personajes secundarios encantadores y  una maravillosa descripción de localizaciones: Madrid, Peñaranda de Bracamonte, Salamanca, San Sebastián, San Juan de Luz y Nueva Orleans, se ve que al autor le encanta viajar y conoce bien estos lugares.

Tras el tesoro de Godoy

La historia se desarrolla en tres líneas argumentales: por un lado el obsesionado y psicópata exagente de  la KGB Anatoli Boychenko con su pandilla de secuaces, que quiere a toda costa el mítico tesoro de Manuel Godoy, por otro los servicios de inteligencia rusos aliados con el Estado español; y en el punto de mira de todos ellos, la anticuaria Leonor Cortés que, con la ayuda de un recuperador amor de juventud, se ve obligada a buscar el caprichito del magnate ruso para salvar la vida y proteger a los suyos. De paso, Carlos nos hace un repaso a la azarosa vida de Manuel Godoy, Príncipe de la Paz y sus relaciones con la reina María Luisa de Parma y la que primero fue su amante y más tarde su esposa, Pepita Tudó.

Novelty, Salamanca

Los veladores del Novelty donde Leonor y Enrique vuelven a encontrarse para vivir su aventura.

En definitiva

Es una novela amena que engancha sin sobresaltos y personajes entrañables con los que te identificas. Leonor no es la típica “femme fatale” sino una persona corriente a quien las circunstancias obligan a actuar para salvar su vida. A su profesor enamorado te lo quedarías de pareja: encantador, atento, inteligente y capaz de sorprender con propuestas audaces y alejadas de su perfil de persona corriente. Y  el viejo Don Servando y su ama, son dos secundarios encantadores y divertidos. Eso, sí, Carlos, me parece un poco sexista que todos los personales masculinos se encaprichen de Leonor, me niego a creer que los hombres sólo pensáis en “eso” ante una mujer atractiva.

Coincido con otras reseñas –y A las ocho en el Novelty ya tiene bastantes- una novela que hay que leer… Pero cuidado dónde, te absorbe tanto que  yo me pasé dos estaciones de metro.

Datos técnicos

Carlos Díaz Domínguez

Título: “A las ocho en el Novelty”
Autor: Carlos Díaz Domínguez
Editorial: Ediciones B – Edición: de bolsillo – 456 páginas
Fecha de publicación: 10 de septiembre de 2014
ISBN: 978-84-9872-981-8

Bío autor: Carlos Díaz Domínguez publica su primera novela, “Los impares de Sagasta” en 2006 y su relato “Semíramis” es premiado en el Certamen internacional Camilo José Cela. En 2007 publica “Los ascensores dormidos de La Habana”. En 2009 y 2010 publica, respectivamente, dos novelas cortas: “Franco morirá en Rodalquilar” y “La Pasmosa herencia de José Belmonte”. En 2011 Ediciones B publica su novela histórica “Tres colores en Carinhall”  y en el 2012 el thriller “Lágrimas sobre Gibraltar”. Si os interesa saber más sobre Carlos y su obra visitad su web: http://www.carlosdiazdominguez.com.

 

NOTA: Todas las reseñas que publico son opiniones personales como lector. No me considero crítico literario con autoridad para emitir una opinión profesional, pero desde niña soy una lectora empedernida y algún criterio me ha dado esta experiencia.

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