Releyendo Jane Eyre de Charlotte Brönte

Jean Eyre - Charlotte Brönte

Cuidada edición de ALBA, con traducción de Carmen Martín Gaite

 

Jane Eyre/Lucía no se rinden

Últimamente leo pocos libros en papel. Confieso que me resulta más cómodo transportar en mi bolso un e-reader y aprovechar cualquier ratillo para leer unas páginas. Pero siguen fascinándome las buenas ediciones y no me pude resistir a la magnífica reedición de Jane Eyre (Charlotte Brönte 1847) por ALBA, con traducción de mi admirada Carmen Martín Gaite.

Ha sido una gozada total. Y no sólo por tener en mis manos una novela con “guía” —algo que a mí particularmente me encanta—, o por disfrutar de una traducción y notas a pie de páginas impecables, con expresiones tan españolas como:“la cosa tenía miga” o “asestar una puñalada” (hay muchas más, pero tendréis que leerla para descubrirlas), ni por comprobar cuan diferente es tu forma de comprender una historia siendo adolescente que con un porrón de años, experiencia de vida y otras lecturas a tus espaldas.

No, lo que me ha entusiasmado es comprobar que entre la heroína de Charlotte Brönte, Jane Eyre, y mi protagonista de Promesas de arena, Lucía Álvarez, sorprendentemente, hay varios puntos en común a pesar del siglo y medio que separa la publicación de ambas novelas.

Ambas defienden la igualdad de sexos, y ven lo injusto que es la postura de la sociedad ante el papel y la opinión que se difunde sobre las mujeres:

Jane Eyre — Primera parte — Capítulo XII, página 177

“ …supone una gran estrechez de miras por parte de algún ilustre congénere del sexo masculino opinar que la mujer debe limitarse a hacer repostería, tejer calcetines, tocar el piano y bordar bolsos. Condenarlas o reírse de ellas cuando pretenden aprender más cosas o dedicarse a tareas que se han declarado impropias de su sexo es fruto de la necedad”

Jane rechaza las limitaciones que quieren imponerle desde niña y solo se ciñe a sus propias metas, como  Lucía, no se rinde ante la adversidad, sino que sigue adelante y se sobrepone a  los avatares y desgracias que le deparan sus propias decisiones.

Jane Eyre — Tercera parte — Capítulo I, página 498

“…Pero pronto reaccioné: me puse primero a cuatro patas y luego de rodillas hasta que pude enderezarme del todo, más decidida que nunca a alcanzar la carretera”

 

Promesas de arena, Laura Garzón

Promesas de arena, Laura Garzón

Pero lo que más me ha satisfecho es comprobar que Jane Eyre, como Promesas de arena, es una gran historia de amor en la que su protagonista vive una pasión abrasadora en una continua duda consigo misma: Jane es consciente de su poco atractivo físico, y de la gran diferencia social que la separa de su amado; duda merecer, no solo su amor, sino atreverse a amarle aunque no lo puede evitar.

Lucía se dice a sí misma:

Promesas de arena — Capítulo 6 — ¿Por qué yo?, página 39

“Pero no entendía por qué me habías elegido. Cuando al final de las agotadoras jornadas me quitaba el pañuelo y me miraba al espejo, veía una chica de ojos castaños, rostro más bien alargado, ojeras eternas y demasiado delgada. Cada vez más delgada. Estaba segura que a ti te gustaban con buena delantera y generosas de curvas.”

Hayzam, seduciendo a Lucía

Hayzam, seduciendo a Lucía

 Y, como Jane, Lucía también sabe que esa pasión que siente sólo la puede arrastras a los infiernos:

Promesas de arena — Capítulo 22 — De tal palo…, página 128

 “…¿Y yo? ¿En qué me convertiría yo?…Siempre estaría esperando y temiendo que no regresara de alguno de sus misteriosos viajes de negocios. Unos negocios sucios, amorales, deshonestos, y por supuesto ilícitos, a los que yo ya era incapaz de cerrar los ojos.”

Charlotte Brönte

Charlotte Brönte

No pretendo compararme con una autora como Charlotte Brönte, ¡por Dios! Pero sí quiero constatar que las dos vemos a nuestras protagonistas femeninas capaces de coger con fuerza y tino las riendas de su destino.

Que todas las mujeres somos capaces de actuar igual: superarnos día a día y elegir lo mejor para nuestra propia vida, elegirnos a nosotras mismas, más allá de una pasión que nos daña.

 

Promesas de arena cierra un año de ilusión.

Booktrailer Promesas de arena

¡Adiós 2015. Hola 2016! Sí, ha sido un año fantástico:  Saber que eres capaz de escribir esa historia que llevabas tanto tiempo pensando.    Que la presentes a un premio internacional de narrativa ¡y lo ganes!  Que publiquen el libro, … Continue reading 

Promesas de arena: doble presentación en Córdoba.

Córdoba desde el puente nuevo

Córdoba desde el puente nuevo

Otro sueño alcanzado: “ser profeta en mi tierra”

 

Hay que ver las alegrías que me está dando Promesas de arena: mi primera novela, mi primer premio literario y ahora mi presentación como autora de la mano del Ayuntamiento de mi tierra; mi Córdoba.

No todos los días a un autor novel se le ofrece la gran oportunidad de convertirse en “profeta en su tierra” y que el consistorio de su ciudad le presente, por medio de su Concejal de Cultura, su primera obra literaria. ¡Pues a mí me ha pasado!

El próximo jueves, 15 de octubre de 2015, a las 12 h., en el Palacio de Orive, sede de la Delegación de Cultura de Córdoba, La Concejal María del Mar Téllez y el poeta cordobés y director de la Filmoteca Andaluza, Pablo García Casado, presentarán Promesas de arena a medios de comunicación y público.Fachada Palacio de Orive

El palacio de Orive, también llamado ‘Casa de los Villalones’, es un singular edificio renacentista, realizado en 1560, por el arquitecto Hernán Ruiz II. Forma parte de un conjunto único dentro del Casco histórico de Córdoba, la manzana de Orive. Popularmente se le conoce como “el palacio de la encantada” porque, según la leyenda “se oyen  ruidos extraños, llantos lastimeros, susurros, y una sombra misteriosa recorre por la noches toda la casa; es el fantasma de Doña Blanca, joven doncella que por su curiosidad quedó sepultada en vida, y aún vaga por él.”

Presentación Promesas de arena en el Ayuntamiento de Córdoba

Presentación Promesas de arena en el Ayuntamiento de Córdoba

Confío que Doña Blanca no nos espante la presentación.

Y al día siguiente, viernes 16 de octubre, a las 20 h., cuando los medios hayan publicado su crónica de la presentación oficial; la periodista y divulgadora cordobesa Elena Lázaro y yo, conversaremos en la librería Luque, la librería emblemática de Córdoba, sobre Promesas de arena.

Esperamos que lectores, amigos e interesados en la literatura se acerquen por Luque y pasemos una agradable tarde que culminaremos brindando por Promesas de arena con el delicioso cava Mont Marçal.Invitación presentación Promesas de arena en librería Luque

Si puedes, pásate. Me gustaría mucho compartir contigo los éxitos de Promesas de arena.

PROMESAS DE ARENA CUMPLE TRES MESES DE ÉXITOS

foto de Libros en el petate (Fernando)Cuando terminé de escribir Promesas de arena, nunca imaginé que mi primera novela ganara un premio internacional de narrativa y que una prestigiosa editorial como Roca Editorial publicara mi libro.

Y ni mucho menos, soñé que en los tres meses que la novela lleva en las librerías tuviera tan buena acogida y recogiera tantas reseñas y comentarios entusiastas de sus lectores.entrega premio

A través de estas líneas quiero dar las gracias a todas las personas que están contribuyendo a que Promesas de arena se convierta en un sueño hecho realidad:

Jurado Premio Marta de Mont Marçal.

Jurado Premio Marta de Mont Marçal.

  • Al jurado del II Premio Marta de Mont Marçal: Marta Hernández y Blanca Sancho, de Bodegas Mont Marçal, Blanca Rosa Roca, de Roca Editorial, Isabel Martí, de IMC agencia literaria y Horténsia Galí en nombre de la Fundación Jordi Serra i Fabra.

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  • Al equipo de Roca Editorial: Silvia, Teresa, Carol, José Antonio, Blanca Rosa…
  • A Isabel, mi agente literario y sus chic@s, tan atentos a las redes sociales.logo_imc_es
  • A todos los periodistas y blogueros que leen y difunden su opinión sobre Promesas de arena en prensa, radio, televisión e internet. Espero nombrarlos a todos, pero seguro que alguno me dejo sin mencionar; mis disculpas de antemano:

MEDIOS

Agencia EFE – Carmen Sigüenza y Carmen Naranjo, RNE – Helena Villarroel, Revista Que leer-promesas de arena13TV – Alfredo Urdaci, Ciudad virtual tv – @ciudadvirtualtv – Alicia Bravo, Diario de Ibiza, Diario de Mallorca, Diario información, El Día, Faro de vigo, La Nueva España, La opinión Coruña, La opinión de Málaga, La razon 2506015 promesas de arena escaparateLa opinión de Zamora, La provincia, La Razón – @Larazon, Levante.

REVISTAS CULTURALES

Anika entre libros @anikalibros – Anika, Canarias7 – @canarias7, Librújula – @librujula, Qué leer – @QueLeer, Tod Cultural – @topcultural, Todo Literatura – @todoliteratura – Javier Velasco.

LIBRERÍAS Y PLATAFORMAS DIGITALES

Escaparate Benedetti

Amazon, Casa del Libro, El Corte Inglés, Librería Benedetti – @librerobenedetti – Isabel Sancho, Óscar Sancho, Librería Lé – www.libreriale.es – Eugenio, Librería Luque – @LibreriaLuque – Lola López…

BLOGS

Adivina quién lee –@adivinaquienlee – Albanta, Bookeando con Mangeles  – @bookeandomang – Mª Angeles, El buho entre libros – Pedro, En tus libros me colé –  @iru_nesa – Carol Irunesa (Córdoba),Con Pepa, Sany y LoretoEscritoras.com – @escritoras, Juntando más letras – @lidiacasado76 – Lidia, La comunidad del libro – @digitaltraduc – Alixia, Las páginas de mis libros – @yakoytroy – Carol, Leyendo en el bus – @leyendoenelbus – Teresa, Libros en el Petate – @LPetate – Fernando, Libros, café y manta – Libroscaféymanta.wordpress.com – Hannah Han, Libros que hay que leer – @LAKYlibros – Laky, Libros que voy leyendo – @librosquevoyleyendo – Sany, Mis lecturas – @MisLecturasReto (Córdoba), Pepa entre libros – @PepaEntreLibros – Pepa, Propera parada cultural – @properaparadacu – Xavier Borrell, Qué Locura de Libros – @locuradelibros – Pepa, Tropa de libros – @tropadelibros – Esther Recio,Un lector indiscreto – @unlectorindiscreto – Francisco Jesús Portela, Volveremos a Macondo – @JuanPedroMartin – Juan Pedro, 24 Symbols – @24symbols_es.

montaje lecturas compartidasGRUPOS DE LECTURA:

Club Qué locura de libros, La comunidad del libro, Lecturas compartidas, Libros que recomendarías a un amigo mientras tomas un café, Sofá, manta y libro.

  • A todos mis lector@s:

Sobre todo a ellas y a ellos; a fin de cuentas son los mejores valedores que tenemos los escritores. A quiénes me han hecho llegar sus comentarios, a los que he podido olvidar mencionar y a tantos que desconozco:

GRACIAS

Adriana, Ainhoa, Alicia, Ana, Ana G., Anaí, Andrés, Antonieta, Antonio, Ascensión, Asunción, Beatriz, Belén, Blanca, Charo, Chelo, Cristina, Diana, Diego, Dori, Elvira, Esneider, Esther, Francisco, Fernando, Gabi, Germà, Gustavo, Irma, Isabel, Hortènsia, Javi, Javier, Juan, Juan Pedro, Julio, Lara, Laura, Laurabel, Lina, Lorena, Macarena, Maite Falder, Maite Gil, Manolo, Manuel, Manuela, Mar, Marcela, Mari Ángeles, María Luisa, Mari José, Mari Luz, Mariví, Marta, Mercedes, Miriam, Mónica, Nani, Neus, Noelia, Noemí, Oscar, Pablo, Paco, Paloma, Patricia, Pedro, Rafael, Ramón, Rosa, Rosi, Raquel, Saúl, Susana, Tránsito, Tere, Teresa, Verónica, Xavi…Firmando a una lectora FB_IMG_1435318135000
Promesas en Ipanema

Promesas de arena llega a las librerías el 18 de junio

Mi primera novela ve la luz

Mi primera novela ve la luz

Por fin en librerías. Mi sueño se convierte en realidad

Cuando hace poco más de un año di por concluido el manuscrito de Promesas de arena me sentí satisfecha de haber conseguido el reto que me había propuesto a mi misma: escribir una novela.

Pero ya que lo había logrado, ¿por qué no dar un paso más? Comencé, sin mucha confianza, a enviar propuestas de edición a algunas editoriales. Me animó que varias de ellas, en lugar de dar la callada por respuesta, se interesaran y me solicitaran la novela completa para una lectura. Mientras esperaba alguna respuesta, me decidí a enviar mi novela a un certamen literario. No tenía muchas esperanzas en ganar un premio de narrativa internacional como el Marta de Mont Marçal, avalado por Roca Editorial y la Fundación Jordi Sierra i Fabra, pero pensé: “al menos puedo quedar finalista. Nadie acierta a la primera”.

La sorpresa fue mayúscula cuando Blanca Rosa Roca contactó en marzo conmigo para comunicarme que había resultado ganadora, por unanimidad, de entre los sesenta y ocho manuscritos presentados y tres finalistas. ¡Qué mi novela se iba a publicar!

Dentro unos veinte días, el 18 de junio estará en los estantes de las librerías. ¡Y ya en Amazon en preventa!

Sin estar aún a la venta ya ha recibido alguna reseñas como ésta en el blogLa comunidad del libro

o en Twitter, #Promesas de arena.

Me siento muy contenta de lo logrado hasta ahora y muy animada a seguir el camino que me marqué a principios de año: volver a disfrutar con lo que hago, dedicarme a escribir. Estoy feliz e impaciente por ver qué sucederá en los próximos meses y  si Promesas de arena llegará a enganchar a sus lectores y conseguir que se hable de ella.

Promesas de Arena – capítulo 2. Llegamos

 

 

Campo de refugiados

Campo de refugiados

Agosto 2005, Campamento de refugiados palestinos en Rafah, Franja de Gaza.

En nuestro primer encuentro ni siquiera te vi… pero si te sentí. Sentí frío en medio de aquel viento abrasador que casi impedía respirar. Cuando me volví sólo contemplé a un beduino más con sus holgados ropajes oscuros, subiendo a un camión destartalado: como tantos que deambulaban por el campamento. Aún así la sensación de vacío me duró bastante tiempo y no lograba concentrarme en lo que me contaba nuestro instructor.

Luego sabría que tú me mirabas mientras intentaba recogerme el pelo en un moño improvisado que refrescara mi nuca, y que fue ese gesto lo que te hizo fijarte en mí, en recorrerme lentamente, paladeando de antemano tu presa, recreándote en mis manos aferrando mi cabello, mi cuello, mis hombros, mis brazos “impúdica  e inconscientemente al aire”, la curva de mi cintura, mis caderas y mis muslos desnudos asomando por los pantalones cortos.

Apenas hacia unas horas que el convoy había llegado al campo. Lo desconocíamos prácticamente todo: cómo actuar, cómo vestir, cómo movernos, cómo hacernos entender, porque incluso nuestros esfuerzos por expresarnos en inglés chocaban con el hermetismo risueño de esa gente que nos contemplaba con indiferencia y calculaban entre ellos cuantos días aguantaríamos en aquel infierno.

El viaje desde Madrid había sido agotador. Nuestro avión tardó casi tres horas y media en salir por la huelga de operarios en el aeropuerto de Barajas. Pero esa espera no fue nada comparada con las colas y trámites interminables en el aeropuerto egipcio y en los numerosos checkpoint  que tuvimos que traspasar y dónde las siglas  de la Agencia de la ONU para refugiados palestinos apenas tenían algún valor para los jóvenes soldados judíos que controlaban los pasos. Todo y todos éramos registrados invariablemente y acribillados a preguntas con más o menos grado de hostilidad por su parte según las horas de guardia que llevaran encima.

Y allí estábamos. Por fin. Expectantes, nerviosos, ilusionados, y muyy, muy acojonados: Sofía, Nacho, Diego Jaime y yo, Lucía, los nuevos y supernovatos cooperantes dispuestos a comerse el campo en sus seis meses de voluntariado y prácticas. Nacho y Diego eran médicos, Sofía psicóloga. Jaime y yo asistentes sociales.

Conocí a Jaime en el primer año de carrera, en una fiesta multitudinaria en la que ambos nos sentíamos extraños porque ninguno de los dos soportaba los “combinados explosivos” en botella de plástico. Pero había que socializar, e integrarse con los compañeros para no parecer tan nuevos.

Fiesta loca, marcha, beber lo que te dieran; marcha, saltar como energúmenos al ritmo de una música infame; marcha, morrearse o lo que fuera con el primero o primera que se pusiera a tiro; marcha, unos porritos; marcha, vomitona en algún rincón; marcha… y un tremendo dolor de cabeza al día siguiente mientras aguantabas la bronca de los viejos.

A pocas semanas de los primeros exámenes Jaime y yo decidimos colgarnos la etiqueta de frikis y pasar de la marcha. Desde entonces éramos amigos, muy buenos amigos, a veces con derecho a roce pero sin exclusividad, nunca habíamos pasado de meternos mano y él se había terminado echando una novia que también se convirtió en una buena amiga. María era el contrapunto perfecto para Jaime: atractiva, dulce, divertida, práctica y decidida. Mientras nosotros íbamos a pasar unos meses en plan altruista en pro de nuestros elevados ideales humanitarios ella se estaba dejando ningunear en un bufete para conseguir el objetivo que se había fijado desde siempre: ser abogada economista en una gran empresa y ganar mucha, muchísima pasta.

Camión de suministros

Cuando saltamos del camión habríamos matado por una ducha y unas horas de sueño.

Cuando saltamos del camión habríamos matado por una ducha y unas horas de sueño pero una vez más nada estaba saliendo según lo imaginábamos. Andy Wilder, nuestro jefe de operaciones en el terreno, un mejicano chiquito y dicharachero, nos levantó el ánimo al grito de : “rápido pendejos soltad los bártulos y seguidme. Los tíos no  ¡huevones! A descargar ese camión, y que no se les pierda ni un bulto. El material sanitario al dispensario, los alimentos y el resto al almacén. Lindas, vosotras me vais siguiendo que les hago el tour de bienvenida. Muchachos cuando terminen agarren algún crío y  que les lleve dónde estemos, ellos siempre lo saben.”

Era mediados de Julio y el polvo se masticaba, no había ni una sola calle asfaltada y estábamos rodeados por tiendas y chamizos improvisados con los materiales más dispares. Por todas partes había tremendos agujeros y socavones. Según caminábamos nos íbamos adentrando en un laberinto de callejas estrechas de casas en ruinas sin ningún trazado urbanístico. Nos seguían cada vez más chiquillos, éramos la novedad, los recién llegados y hacían apuestas entre ellos sobre quién aguantaría un mes siquiera. La puja más popular estaba en dieciocho días para las chicas y veintitrés para los chicos. Lo sé porque en los siguientes reemplazos yo también participaba en las apuestas, aunque no tenía la intuición o el conocimiento de la gente del terreno para detectar la capacidad de aguante de los cooperantes novatos.

Almacén de suministros en el campo de refugiados

Nada era cómo habíamos imaginado.

Primero visitamos los almacenes –si es que se les podía llamar así- era un recinto rodeado de alambradas en el que había varios contenedores destartalados que hacían las veces de barracón. Dentro se apilaban los suministros: sacos y cajas de la ayuda internacional que como cuentagotas habían pasado los incontables filtros y controles de las diversas autoridades judías y palestinas, y  el resto del material que, por necesidad y a precios prohibitivos, llegaba por los túneles. Pero llamar a aquello almacén era todo un acto de fe.

Como fui descubriendo a los pocos días en ese momento el centro podía considerarse abastecido, nosotros acabábamos de llegar con uno de los cargamentos más importantes permitidos en los últimos meses, pero las existencias se agotaban rápidamente; eran muchas las necesidades y demasiados los necesitados.

Según se iban descargando los bultos se apilaban en el interior del almacén de cualquier manera y un piquete  ¡armado! se apostaba alrededor de la alambrada. Ya nos habíamos acostumbrado a la presencia de las armas automáticas en los checkpoint que nos habían dado la bienvenida en nuestra ruta, pero no dejó de sorprendernos que se exhibieran dentro del mismo campamento y para proteger alimentos y materiales que beneficiaban a todos. En nuestras ingenuas mentes occidentales bien alimentadas y cuidadas, pensábamos que el altruismo era una virtud innata, sobre todo en un entorno de necesidad. Ja, ja. ¡benditos ilusos!

Los protectores del almacén no eran voluntarios como cabía esperar, sino guardas pagados por la organización  para disuadir a saqueadores y desesperados. Además de su salario se cobraban por sí mismos algunos extras en especie, pero era un mal menor que ya se tenía en cuenta a la hora de calcular mermas. Mejor extraviar un saco de arroz que perder media tonelada en un asalto multitudinario. Con las semanas nos acostumbraríamos a ver material y alimentos con el sello de las ONG’s en los mercados locales.

Nacho, Diego y Sofía  fueron asignados al dispensario, bajo las órdenes y el recio control de  Hamid, un hombre moreno, enjuto y autoritario que no permitía ineptitudes ni flaquezas pero del que podías aprender prácticas sanitarias que ninguna universidad del mundo podría enseñarte.

Pero si Hamid era duro, Fathia, su enfermera jefe, era inflexible. A la una de la madrugada de aquel primer y horrendo primer día en el que no habíamos descansado ni media hora tras casi cuarenta y ocho de viaje, Sofía se derrumbó en nuestro camastro con un ataque de histeria y llamando de todo a la “hija-de-puta” de la enfermera bruja. Intenté tranquilizarla, sorprendida y casi asustada. Sofía era de las personas más equilibradas que yo había conocido hasta el momento. Lo que yo no conseguí, evidentemente, lo logró la fatiga. A los pocos minutos, sucia,  con las manos quemadas por la lejía, y con sólo una botella de zumo calentorro en el cuerpo, Sofía estaba profundamente dormida.

A Jaime y  a  mi nos había enviado a “intendencia”   nuestro  “encantador” Andy Wilder. Cuando le indicamos que éramos asistentes sociales y nos gustaría desarrollar nuestra labor “ayudando a jóvenes y niños en riesgo” soltó una de sus tremendas risotadas y contestó:

– Chicos, aquí todos estamos en riesgo.  Primero me organizan la vaina de los suministros y luego ya verán, no se van a aburrir.

 Organizar el cargamento nos llevó unas horas. Hasta que comprendimos el caos que imperaba en el recinto cercado que llamaban almacén. Intentar poner orden y entendernos con la marabunta de gente que se agolpaba a su entrada nos llevó varios días. Exactamente los que tardaron en agotarse los suministros. Entonces nos quedamos con muy poco que hacer  y Andy tomó a Jaime a su cargo directo como asistente/esclavo. Lo mismo le redactaba los mails y solucionaba el papeleo como le hacía la colada. Pero también aprendió a negociar con los proveedores, las patrullas y los guardias de los checkpoint, entre otros muchos trapicheos y malabares con los que el increíble Andy sacaba el máximo provecho a los siempre insuficientes recursos de que disponíamos.

Te invito a leer Promesas de Arena

Mi novela gusta, ¡guauuu!

Pasión, traición, amistad y un secreto que impide olvidar el horror del pasado. A veces la verdad no hace libres, sólo encadena. Te  encantará.

“Promesas de Arena engancha y emociona”.

Eso me han comentado esta semana varias personas que la han leído. No son ni mi madre, ni mis hermanas, ni mis hijos, ni mi pareja. Sólo me conocen de vista, de cruzar unas palabras en el parque o en el portal de casa. Nada les compromete ni obliga conmigo. Pero han leído Promesas de Arena en apenas dos días y se han molestado en llamarme y decirme que les encanta.

 No sé si alguna vez veré publicada esta novela. Si, cómo tantos otros escritores noveles, terminaré autopublicándola “… ya lo pensaré mañana” cómo decía Scarlett. Pero me animan muchísimo las opiniones positivas que estoy recibiendo. Me animan a confiar en mi primera obra y a seguir escribiendo.

 Mientras, si alguien tiene curiosidad o está interesada/o en leer Promesas de Arena, puede pedírmela y se la enviaré con mucho gusto.

 

¡Hola! Inaugurando blog, ¡por fin!

perfil aurora

Sí, por fin tengo blog ¡Hola amig@s Aurora ya está aquí! Le faltan algunas puntadas técnicas, cargar algunos “malditos y complicadísimos” plugins para que los motorcitos de búsqueda me encuentren, pero creo que ya puedo lanzarlo al ciberespacio y darlo … Continue reading