Fantástica escritura

 

Narrativa fantástica

Los límites de la ficción fantástica están enmarcados en el amplio espacio de lo maravilloso

Soy una lectora ecléctica. Que leo de todo, vamos.

Creo haberlo mencionado alguna vez en un post anterior, cada lectura tiene su momento y su edad. Con veinte años me volvía loca la literatura fantástica y la ciencia ficción, tengo autores maravillosos en mi biblioteca:  Asimov,  Wells, Huxley,  Orwell,  Clarke,  Bradbury,  Herbert, Conan Doyle, Henry Ridder Haggard,  Mary Shelley,  R.L. Stevenson,  Kafka,  Lovecraft,  Robert E. Howard,  J.R.R. Tolkien, Ursula K. LeGuin…

Drizzt Do'Urden

Saga de El elfo oscuro de R.A.Salvatore

Y cuando mis hijos adolescentes  se engancharon a ella –con un poco de ayuda mía, todo hay que decirlo- descubrí a C.S.Lewis,  J.K. Rowling, R.A. Salvatore y su enigmático y atormentado elfo oscuro, a George R.R. MartinJuego de tronos - George R.R. Martin con su parodia fantástica de dinastías anglosajonas y europeas (os sorprenderá, si investigáis, que muchas de las guerras, matanzas y venganzas que se relatan en la saga de Juego de tronos están basadas en hechos reales, seguid el link de la imagen), Patrick Rothfuss y su complejísimo Kvothe o la antropomórfica trilogía Memorias de Idhún de Laura Gallego.

Y, sí, también las sagas de vampiros. Hasta fui al estreno de Crepúsculo con mi nena y me lo pasé en grande gritando como una loca con ella y sus amigas, lástima que tuviera que salirme de la sala cuando ya no pude aguantar la risa (de no haberlo hecho seguro que la caterva adolescente me lincha).

El término literatura fantástica es enormemente confuso.

Popularmente, se conoce como narrativa fantástica cualquier relato en que participan fenómenos sobrenaturales y extraordinarios, como la magia o la intervención de criaturas inexistentes. Los límites de la ficción fantástica están enmarcados en el amplio espacio de lo maravilloso, en donde se descarta el funcionamiento racional del mundo. Pero estimo que como cualquier género narrativo el autor tiene que ser coherente en sus historias y sobre todo no insultar la inteligencia del lector. Si el protagonista se traslada a un universo paralelo donde reina la magia y la fantasía épica, tendrá que manejarse con espadas y encantamientos ¡por favor! no con un kalashnikov.

Todo esto viene al hilo porque ahora estoy leyendo autores indies y he vuelto a retomar la narrativa fantástica; aunque en estos momentos no es mi género favorito. De hecho, reconozco la calidad de Juego de tronos y El nombre del viento  pero he sido incapaz de pasar del primer volumen.

En la narrativa fantástica se puede y debe ser fantasioso, pero no vale mezclar todo en un batiburrillo sin ton ni son y además hay que saber manejar ritmo, diálogos y tramas para conseguir que el lector se meta en el mundo creado.

Trilogía de El señor de los anillos - J. R. R. Tolkien

La narrativa fantástica debe conseguir que el lector se meta en el mundo imaginario creado.

Cuándo terminé de leer El señor de los anillos estuve dos días flotando y con unas tremendas ganas de volver a vivir entre elfos y hobbits. Justo lo que no ha conseguido el primer libro de una saga que he leído hace unos días, con atención e interés, pero que me ha decepcionado; la verdad esperaba más de su autor.

Lo que escriben estos escritores noveles no sé como calificarlo. Ponen interés pero creo que deberían ser más rigurosos con ellos mismos y releer sus escritos antes de publicarlos e –insisto- pasar por un corrector profesional. Es curioso que todos los autores aficionados se inclinen por la novela romántica o la narración fantástica, es lo que abunda en Amazon. Supongo que por ser los géneros que captan más lectores jóvenes o precisamente porque quién publica es muy joven. Pero que nadie se lleve a error, la narrativa fantástica o la romántica para que sea buena y atraiga, como cualquier otro estilo, debe cumplir unos mínimos de calidad. Entre los escritores que autopublican en las plataformas digitales hay muchos que cumplen esta premisa y otros que deberían aplicársela.

¡Dios! Si alguna vez me decido a publicar mi novela me van a despellejar por hacer estos comentarios, seguro.

 

NOTA: Todas las reseñas que publico son opiniones personales como lector. No me considero crítico literario con autoridad para emitir una opinión profesional, pero desde niña soy una lectora empedernida y algún criterio me ha dado esta experiencia.

Románticas desatadas

Lectura adictiva

Las novelas románticas son una lectura adictiva.

Lo siento, me voy a poner borde. ¡Estoy hasta el gorro de tanta niñata publicando o colgando bodrios románticones y seudonovelas derivadas de fanfic!

El auge de la autopublicación tiene el inconveniente, a mi entender, de que al no estar sujeta a ningún tipo de filtro editorial con un mínimo criterio literario cualquiera puede publicar sus elucubraciones. Luego, si eres hábil con las redes sociales y cuentas con un buen número de amigos en el ciberespacio Amazón te coloca en los primeros puestos.

No quiero decir con esto que la edición tradicional es mejor, todos sabemos que a las editoriales les mueve prioritariamente un fin comercial y si un autor vende hacen la vista “muy gorda” a la calidad literaria de la obra. Simple y llanamente quiero dar rienda suelta a mi mosqueo. Porque la novela romántica me gusta y considero que hay títulos que puede estar por derecho propio entre las mejores obras de la literatura universal: Anna Karenina, Cumbres Borrascosas, Jane Eyre, Orgullo y Prejuicio, Romeo y Julieta ¡sí es un novelón romántico en toda regla, aunque termine con la muerte de los amantes! Y me dejo un montón, pero tampoco quiero hacer un listado exhaustivo, sino una simple referencia.

Cuando era niña mi madre me escondía las novelitas rosas de Corín Tellado que ella y mis tías leían y me descubrió el mundo de Julio Verne y Emilio Salgari, nunca se lo agradeceré bastante, pero el día que cayó en mis manos una de esas novelas escondidas me tiré todo el día leyendo totalmente enganchada. La señora Tellado era rematadamente buena creando mundos de ilusión. Luego me llegó la etapa intelectualoide y llegué a despreciar esas lecturas hasta que hace unos años volví a leer romántica y comprobé que el género había ganada en calidad y variedad. Danielle Steel, Jude Deveraux, Nora Roberts, Lisa Kleypas… Marian Keyes, Sophie Kinsella. Y las autoras españolas Pilar Cabero, Nieves Hidalgo, Ángeles Ibirika, Noelia Amarillo, Noe Casado incluso Megan Maxwell –en sus primeras novelas-, lo siento creo que la fama se le ha subido a la cabeza.

Insisto, que nadie se moleste, sé que me dejo muchas y muy buenas autoras por mencionar, pero lo que quiero transmitir es que la novela romántica no debe ni puede considerarse un género menor, salvo que la cantidad de malos escritos que últimamente se están prodigando lo consigan.

Posiblemente no soy quién para criticar que la persona que escribe quiera ver publicados sus trabajos. Yo escribo y, cómo a todos los escritores, me gustaría que los lectores se entusiasmaran con lo que hago; pero ¡por favor! antes de subir tu novela a una plataforma digital sométela a una lectura profesional, no sólo se la des a leer a tus amiguetes y familia, y sobre todo pregúntate si lo que has escrito no se parece demasiado a “Crepúsculo” o “50 sombras”, o si te has pasado de rosca con el almíbar o por el contrario con las escenitas de sexo tórrido.

Y sobre todo, por favor, por favor, respeta tu dignidad y la del resto de las mujeres.

Hace poco envié una carta a una editorial por publicar una novela (afortunadamente no era de una autora española) que a mi parecer hacía apología de la violencia machista.

Espero que nadie se sienta ofendida/o por el asunto, insisto que mi intención es prestigiar el género y me consta que entre tanta novelita del montón siempre hay deliciosas sorpresas. Lo que me gustaría –y es lo que yo me exijo a mí misma- es que, antes de publicar, la autora o autor juzgue su obra haciendo de “abogado del diablo” y saque de sí lo mejor. Además de crecer como escritor, le hará un gran favor a la novela romántica y a sus seguidores.