La conquista de los Polos

La conquista de los Polos
Texto de Jesús Marchamalo e ilustraciones de Agustín Comotto

Los Polos no son para nenas

Con Jesús Marchamalo y su libro en FLM019

Con la llegada del calor, me apetecía una lectura fresquita. Así que he abandonado por unos días a Almudena Grandes y su Doctor García, y a la especial, aunque algo densa, Patricia de Souza, para viajar a los Polos de la mano de mi apreciado amigo Jesús Marchamalo.

La aventura ha sido apasionante. Confieso que me lo he pasado genial; tanto, que me he leído el libro ilustrado en dos noches ─a costa de horas de sueño y encima dejarme desvelada, esto último espero me lo compenses con una charla literaria de las tuyas, Jesús─.

La conquista de los Polos está publicado por Nórdica, con el habitual cuidado que se toma esta editorial en su obras. Es una preciosidad en cartoné y lomo entelado que me ha hecho evocar aquellas ediciones de Julio Verne y Salgari,  heredadas, o compradas por mi madre en mercadillos, para alimentar las ansias lectoras de una niña que apenas había aprendido a deletrear hacía un año. Mis veranos infantiles fueron maravillosos, no por la ausencia de colegio, sino por la libertad de estar casi todo el día jugando en la calle y la pila de libros y tebeos con los que mitigaba el aburrimiento de la obligada siesta.

El libro tiene unas fantásticas ilustraciones y mapas desplegables para seguir el recorrido de los conquistadores.

Itinerarios y mapas a doble página de La conquista de los Polos

¡Por Dios, cómo he disfrutado abriendo las dobles páginas de mapas que incluye La conquista de los Polos! Itinerarios imposibles por banquisas de hielo, a menos cuarenta grados, y jamás holladas por el hombre (léase hombre occidental, blanco, machote… y todo eso que se estimaba como indispensable para ejercer de aclamado aventurero). En la conquista de los helados lugares no había lugar para sus propios habitantes, los inuits, que llevaban siglos sobreviviendo en esas duras regiones y de quienes los más avispados, como Amundsen o Peary, aprendieron técnicas de supervivencia.

Familia antiguos inuits o esquimales, como se les llamaba antes.
Los indispensables perros para conquistar los Polos terminaban convertidos en alimento.

Los animales, aunque les salvaran la vida a los audaces exploradores árticos, solo eran bestias de carga y servían como alimento: “En Londres, tras una recepción organizada por la Royal Geographical Society, en la que fue largamente aplaudido, el presidente de la institución, Lord Curzon, pidió tres sonoros hurras por los perros. Amundsen se sintió ridiculizado, gravemente insultado, y nunca olvidaría lo que considero una afrenta.”- Pg. 136.

Las damas esperaban pacientes, cual Penélopes gélidas, la vuelta de sus hombres, provocando el escándalo social, si adoptaban una vestimenta más cómoda para el entorno helado:

Eva Sars en su travesía por la meseta Hardangervida con su futuro esposo, Fridtjof Nansen.

“ Durante la Pascua de 1894, (Eva Sars, su futura esposa, y Nansen) cruzaron la meseta montañosa  de Hardangervida, Eva vestida con un atrevido traje de montaña que Fridtjof le había diseñado… escandalizó a la sociedad pacata y biempensante de la época porque apenas cubría las piernas un par de centímetros por debajo de la rodilla.” .- Pg. 32

Isla Eva, en el Polo Norte. Nansen la bautizó con el nombre de su esposa.

Eso sí, los aventureros ponían el nombre de sus mujeres a las islas que descubrían, ¡qué detalle!

Pues lo dicho, que me ha encantado este libro ilustrado maravillosamente por Agustín Commotto y, sobre todo, me ha enganchado la prosa ágil, amena y no exenta de una sutil ironía de Marchamalo. La Conquista de los Polos es una obra bien documentada, que no te agobia con un exceso de datos y fechas, al contrario, Jesús Marchamalo la ameniza con anécdotas sobre la convivencia entre exploradores, detalles domésticos o la ingeniosa resolución de las dificultades que debían enfrentar en su día a día.

Pero… ni una sola mujer. Y las hay.

Me ha desilusionado que el autor no haga mención ni aún solo nombre de mujer exploradora, aventurera, “pisanieves”, de los Polos. Y Jesús, haberlas haylas. No muchas, es cierto, las expediciones árticas requerían de una inversión económica y una financiación que las marcas comerciales o las instituciones geográficas de la época no estaban dispuestas a ofrecer a una mujer. No se las podría denominar “conquistadoras” (mejor, a mí esa palabra me da repelús, toda conquista, cómo se ha demostrado en la historia, implica algún tipo de violencia sobre personas, animales, culturas y territorios. Los aclamados conquistadores de los Polos, según cuenta el libro, también la ejercieron), pero estas señoras mostraron el mismo valor, osadía, preparación y decisión que los hombres.

En una búsqueda rápida por internet descubro a:

Josephine Peary (1863-1955). Josephine no dudó en ir a buscar a su marido Robert Peary al Ártico, presunto primer hombre en pisar el Polo Norte, embarazada de ocho meses, y parir entre el hielo, con la ayuda de la amante inuit de su esposo. Pongo un enlace a su biografía, pero si alguien quiere algo más lúdico, puede ver la estupenda película de Isabel Coixet “Nadie quiere la noche”, con una soberbia Juliette Binoche.


Louise Arner Boyd (1887-1972) se embarcó en varios viajes a los remotos y gélidos lugares del Norte, en los que se ganó el respeto de la comunidad científica, realizó y financió investigaciones importantes y llegó a participar en la operación de rescate del desaparecido explorador Roald Amundsen.


Margaret Murie (1902-2003). Escritora, divulgadora, exploradora y conservacionista de Alaska y el Ártico.
Barbara Hillary (1931 – …) viajó al Polo Norte con 75 años, en
2007. Posteriormente llegó al Polo Sur en enero de 2011 a la edad de 79 años, convirtiéndose en la primera mujer afroamericana -conocida- en alcanzar ambos polos.

Helen Thayer (1937- …) Llegó sola al Polo Norte, sin ninguna ayuda, acompañada únicamente por su perro Charlie, un husky canadiense.

El libro Todos los caminos llevan a los Polos, de Ana Alemany, narra la historia de una veintena de esas mujeres extraordinarias.

La conquista de los Polos te hace reflexionar sobre el futuro del Ártico

Leed, regalad, guardad en vuestra biblioteca La conquista de los Polos, porque te hace pensar en que todas esas regiones heladas, que tantas vidas de personas y animales costó descubrir, están en serio riesgo de desaparecer. El calentamiento global y los intereses económicos de las grandes corporaciones comerciales son quienes realmente van a conquistar los hielos, acabando con su equilibrio ecológico y por ende perjudicando a todo el planeta.

Me ha resultado desolador algo que se puede leer en el libro: el campamento base desde donde partió Amundsen para descubrir el Polo Sur, y la cabaña que les sirvió de refugio durante largos meses, el Franheim, situados en la Bahía de las Ballenas, fueron  convertidos en museo, pero entre 1957 y 1962 la barrera de hielo se rompió debido al calentamiento climático, desapareciendo campamento y cabaña tragados por el hielo. Actualmente existe una réplica.

Esperemos que países y gobiernos escuchen las voces que se alzan por todo el mundo, tomen medidas a tiempo, y nuestros nietos hereden una réplica mejorada del planeta donde hoy sobrevivimos.

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