Las series de televisión acusan el cambio social

Algo está cambiando en las series de televisión

Este verano, ha sido mi verano de series. No suelo ver televisión, me aburre soberanamente y prefiero leer, pero antes de comenzar las vacaciones veraniegas, me vi tres series española bastante bien producidas: La peste, La otra mirada y La catedral del mar; y, dado que ciertas circunstancias me inducían a curiosear en este fenómeno televisivo, me bajé algunas más de los canales a los que estoy suscrita. Esto de poder descargarlas en streaming es una ventaja, en mi retiro veraniego no hay internet.

Sense8 de Netflix

Sense8 de Netflix

Me ha sorprendido, sobre todo, Sense8, una serie que trasciende la acción.

Sense8 es una serie estadounidense de ciencia ficción producida por Netflix y creada, escrita y dirigida por las Hermanas Wachowsk, responsables de la saga Matrix y V de Vendetta, y el guionista y escritor J.Michael Straczynski. ​ Cuenta la historia de ocho desconocidos de diferentes culturas, razas y orientaciones sexuales que, después de experimentar la trágica muerte de una mujer a través de visiones o sueños, se encuentran mental y emocionalmente conectados. A través de esta conexión, son capaces de comunicarse, sentirse y compartir sus conocimientos, idiomas y habilidades.

Las escenas de acción, lucha y persecución en Sense8 son trepidantes.

Las escenas de acción, lucha y persecución en Sense8 son trepidantes.

Por supuesto hay un malvado que les amarga su existencia y quiere acabar con ellos, aquí es donde aparece la acción.

Si nos quedamos solo en esto, tenemos la sinopsis de cualquier película de acción, entretenida, bien producida y con unos guiones atractivos capaces de capturar la atención de un público objetivo de amplio espectro. Pero para mi sorpresa, Sense8, es algo más. El guion explora la vida, culturas y países de cada uno de sus ocho protagonistas y su orientación sexual, sin ningún tapujo.

Miguel Ángel Silvestre deja sus papeles de galán almibarado para meterse en la piel de un homoxesual.

Miguel Ángel Silvestre deja sus papeles de galán almibarado para meterse en la piel de un homoxesual.

Nos presenta los problemas de incomprensión que enfrentan a un transexual con su familia, nos permite comprobar la intolerancia homofóbica en la cultura latina, con un Miguel Ángel Silvestre haciendo un trabajo impecable como homosexual, y muestra abiertamente relaciones interraciales. Es un alegato contra la intolerancia y una llamada a la aceptación de los seres humanos por su calidad y no por su orientación sexual, raza o religión.

Sense8 muestra, explícitamente, el amor entre personas del mismo sexo.

Sense8 muestra, explícitamente, el amor entre personas del mismo sexo.

La serie tuvo tal acogida entre sus seguidores que la presión de los mismo, en las redes sociales, obligó a la productora a realizar un capítulo final que cerrase las tramas cuando, tras su segunda temporada, había decidido dar por concluida la emisión.

La producción cultural para masas ─léase cine de entretenimiento─, al igual que los medios de comunicación y la publicidad, tienden a reproducir los estereotipos imperantes en la sociedad. Ningún anunciante, ni productor de cine o televisión, se atreve a contradecirlos y sus mensaje son un eco de lo que sucede en la sociedad del momento.

Si una cadena de producción web de la categoría e importancia de Netflix se anima a mostrar este tipo de relaciones en sus serie, a apelar a la normalización y la tolerancia, es que algo está cambiando en nuestra sociedad occidental. Y, por supuesto, yo lo aplaudo.

Últimamente se hacen muy buenas series. Las productoras y gran parte del elenco de Hollywood se están pasando a la televisión porque en ella ven un nicho interesante para captar espectadores y relanzar carreras. Los tiempos en que solo las viejas glorias de Hollywood aceptaban salir en la tele, como un mal menor para seguir trabajando, han pasado a la historia.

En España también se vive el boom de las series. Las cadenas generalistas y privadas están apostando por la ficción de calidad y nos están ofreciendo series que nada tienen que envidiar en realización, producción e inversión a las de Netflix y HBO. De hecho, Netflix abrirá en septiembre su sede de producción en Europa en la futura Ciudad de la Tele que se está construyendo en Tres Cantos, Madrid.

Y bueno, todo este rollo va al hilo de que

¡Miniserie de seis capítulos!

¡Miniserie de seis capítulos!

¡¡Promesas de arena miniserie en TVE1!!

¡¡Promesas de arena en TVE1!!

Promesas de arena, mi primera novela, la primera que presenté a un premio internacional de narrativa, y gané hace tres años, el Marta de Mont Marçal, ¡se adapta a serie y comenzará a rodarse en breve en Túnez!

Televisión española emitirá Promesas de arena como miniserie de seis capítulos en la temporada de 2019.

 ¡¡Esto sí que es para aplaudir, dar saltos, y no parar!!

Deja un comentario