Releyendo Jane Eyre de Charlotte Brönte

Jean Eyre - Charlotte Brönte

Cuidada edición de ALBA, con traducción de Carmen Martín Gaite

 

Jane Eyre/Lucía no se rinden

Últimamente leo pocos libros en papel. Confieso que me resulta más cómodo transportar en mi bolso un e-reader y aprovechar cualquier ratillo para leer unas páginas. Pero siguen fascinándome las buenas ediciones y no me pude resistir a la magnífica reedición de Jane Eyre (Charlotte Brönte 1847) por ALBA, con traducción de mi admirada Carmen Martín Gaite.

Ha sido una gozada total. Y no sólo por tener en mis manos una novela con “guía” —algo que a mí particularmente me encanta—, o por disfrutar de una traducción y notas a pie de páginas impecables, con expresiones tan españolas como:“la cosa tenía miga” o “asestar una puñalada” (hay muchas más, pero tendréis que leerla para descubrirlas), ni por comprobar cuan diferente es tu forma de comprender una historia siendo adolescente que con un porrón de años, experiencia de vida y otras lecturas a tus espaldas.

No, lo que me ha entusiasmado es comprobar que entre la heroína de Charlotte Brönte, Jane Eyre, y mi protagonista de Promesas de arena, Lucía Álvarez, sorprendentemente, hay varios puntos en común a pesar del siglo y medio que separa la publicación de ambas novelas.

Ambas defienden la igualdad de sexos, y ven lo injusto que es la postura de la sociedad ante el papel y la opinión que se difunde sobre las mujeres:

Jane Eyre — Primera parte — Capítulo XII, página 177

“ …supone una gran estrechez de miras por parte de algún ilustre congénere del sexo masculino opinar que la mujer debe limitarse a hacer repostería, tejer calcetines, tocar el piano y bordar bolsos. Condenarlas o reírse de ellas cuando pretenden aprender más cosas o dedicarse a tareas que se han declarado impropias de su sexo es fruto de la necedad”

Jane rechaza las limitaciones que quieren imponerle desde niña y solo se ciñe a sus propias metas, como  Lucía, no se rinde ante la adversidad, sino que sigue adelante y se sobrepone a  los avatares y desgracias que le deparan sus propias decisiones.

Jane Eyre — Tercera parte — Capítulo I, página 498

“…Pero pronto reaccioné: me puse primero a cuatro patas y luego de rodillas hasta que pude enderezarme del todo, más decidida que nunca a alcanzar la carretera”

 

Promesas de arena, Laura Garzón

Promesas de arena, Laura Garzón

Pero lo que más me ha satisfecho es comprobar que Jane Eyre, como Promesas de arena, es una gran historia de amor en la que su protagonista vive una pasión abrasadora en una continua duda consigo misma: Jane es consciente de su poco atractivo físico, y de la gran diferencia social que la separa de su amado; duda merecer, no solo su amor, sino atreverse a amarle aunque no lo puede evitar.

Lucía se dice a sí misma:

Promesas de arena — Capítulo 6 — ¿Por qué yo?, página 39

“Pero no entendía por qué me habías elegido. Cuando al final de las agotadoras jornadas me quitaba el pañuelo y me miraba al espejo, veía una chica de ojos castaños, rostro más bien alargado, ojeras eternas y demasiado delgada. Cada vez más delgada. Estaba segura que a ti te gustaban con buena delantera y generosas de curvas.”

Hayzam, seduciendo a Lucía

Hayzam, seduciendo a Lucía

 Y, como Jane, Lucía también sabe que esa pasión que siente sólo la puede arrastras a los infiernos:

Promesas de arena — Capítulo 22 — De tal palo…, página 128

 “…¿Y yo? ¿En qué me convertiría yo?…Siempre estaría esperando y temiendo que no regresara de alguno de sus misteriosos viajes de negocios. Unos negocios sucios, amorales, deshonestos, y por supuesto ilícitos, a los que yo ya era incapaz de cerrar los ojos.”

Charlotte Brönte

Charlotte Brönte

No pretendo compararme con una autora como Charlotte Brönte, ¡por Dios! Pero sí quiero constatar que las dos vemos a nuestras protagonistas femeninas capaces de coger con fuerza y tino las riendas de su destino.

Que todas las mujeres somos capaces de actuar igual: superarnos día a día y elegir lo mejor para nuestra propia vida, elegirnos a nosotras mismas, más allá de una pasión que nos daña.

 

La flor púrpura. Descubriendo la literatura del África profunda

Todos deberíamos ser feministas y La flor púrpura, de Chimimanda Ngozi Adichie

Todos deberíamos ser feministas y La flor púrpura, de Chimimanda Ngozi Adichie

LA FLOR PURPURA

CHIMAMANDA NGOZI ADICHIE

DATOS DEL LIBRO

GRIJALBO, 2004 . Nº de páginas:336. Encuadernación: Tapa dura. Editorial: GRIJALBO. Lengua: CASTELLANO ISBN:9788425338977

SINOPSIS

En la ciudad de Enugu, en la exótica Nigeria, la joven Kambili, de quince años, y su hermano mayor Jaja llevan una vida privilegiada. Su padre es un poderoso y respetado hombre de negocios, viven en una bella casa y van a un colegio religioso de élite. Pero, como Kambili revela en su relato con voz tierna, su vida familiar dista mucho de ser armoniosa. Su padre es también un fanático católico que ha dibujado unas expectativas imposibles de cumplir para su familia, a la que castiga con crueldad si no actúa de acuerdo con lo que él considera la perfección evangélica. Solo cuando tiene noticia de otros modos de vida Kambili adquiere conciencia de la oscuridad y violencia del suyo. La cariñosa y atrevida tía Ifeoma convence a su hermano para que deje a sus sobrinos visitarla en Nsukka. Una vez en el humilde apartamento de su tía descubren un mundo totalmente nuevo, gobernado por la calidez, el respeto a las ideas, la libertad, la ausencia de castigos… Gobernado, en fin, por el amor. Cuando un golpe militar sacude el país y Kambili y Jaja vuelven a casa transformados por la libertad conquistada, la tensión familiar crece de forma alarmante. Jaja ya no está dispuesto a bajar la cabeza y Kambili tendrá que encontrar la fuerza necesaria para defender a sus seres queridos.

Hace tiempo que no tocaba en este escaparate de mis desvaríos la segunda  parte de su nombre “Leo”. Porque sinceramente nada de lo que había leído había llamado suficientemente mi atención para dedicarle un tiempo que no me sobra. Y que conste que he disfrutado muchísimo libros muy buenos, por ejemplo las novelas de la escritora y amiga que me recomendó “Todos deberíamos ser feministas” de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, una edición de Random House de su famosa charla sobre “feminismo” y los prejuicios que despierta esta palabra en hombres y mujeres, y que os recomiendo encarecidamente:

“El género importa en el mundo entero. Y hoy me gustaría pedir que empecemos a soñar con un plan para un mundo distinto. Un mundo más justo. Un mundo de hombres y mujeres más felices y más honestos consigo mismos. Y esta es la forma de empezar: tenemos que criar a nuestras hijas de otra forma. Y también a nuestros hijos”

Mi amiga se compró la primera novela de Chimamanda, La flor púrpura y al ver la portada, recordé que estaba en alguna de las librerías que tengo repartidas por toda la casa —sin  leer—. La busqué, la abrí y entré en un mundo exótico y asombroso para nuestra cultura europea, y no porque hablara de ritos o costumbres ancestrales, no. Porque me descubría un estilo de vida que yo nunca habría asociado con la trágica situación de los países africanos de los que nos hablan los telediarios. Un país tan actual como el nuestro pero con unos contrastes económicos y culturales abrumadores.

La flor púrpura nos cuenta una  conmovedora historia sobre como la intolerancia religiosa se reviste de crueldad y fanatismo  y la tiranía familiar llega a límites inusitados de maltrato. Como telón de fondo,  las convulsiones políticas y sociales que sufre Nigeria. La prosa de Chimamanda, es armoniosa y cálida; inmediatamente la voz de Kambili te atrapa y te mete en su mundo de amor/terror hacia su fanático padre, en las conversaciones silenciosas que intercambian las miradas de los dos hermanos o en la risa contagiosa de tía Ifeoma. También en sus dudas, reflexiones y sueños adolescentes.

Me ha encantado La flor púrpura por esa Nigeria desconocida que nos descubre, y me ha horrorizado comprender que la intolerancia y la crueldad pueden convivir con acciones altruistas. El padre de Kambili no duda en castigar de forma atroz a su esposa e hijos mientras prodiga acciones caritativas y rescata a sus trabajadores de manos de los dictadores. Es un prócer de su comunidad reconocido internacionalmente por su lucha en pro de la justicia y la libertad y un tirano en su hogar. Un perfil no muy diferente del que define a un maltratador occidental. ¿Cuántas veces hemos escuchado de sus sorprendidos vecinos, describir al compañero que asesina a su mujer como una persona amable, discreta y servicial?

La flor púrpura fue la primera novela de Chimimanda editada en España. Que yo sepa, le han seguido Medio sol amarillo, el libro de relatos  Algo alrededor de tu cuello y su última novela Americanah, que probablemente sea llevada al cine.

Nawal Al- Sa´dawi

Nawal Al- Sa´dawi

Ya conocía autores del norte africano, nos son más cercanos porque normalmente editan en lenguas europeas. ¿Quién  no ha leído algo de Amin Maalouf, galardonado  con el Príncipe de Asturias de las Letras en 2010, o del Premio Nobel Naguib Mahfuz? O las magnífica y comprometida autoras magrebíes, egipcias y libanesas como Latifa al-Zayyat , Nawal al-Saadawi y varias más que están revolucionando el panorama literario de la cultura árabe.

Pero ellos y ellas son tema para otra entrada. Si tenéis interés, os remito a este artículo de David Tresilian en la revista Culturas:http://revistaculturas.org/tendencias-en-la-literatura-arabe-contemporanea/

En el África profunda, el África subsahariana, también se escribe y, como voy aprendiendo, hay excelentes escritores y escritoras que os invito a descubrirlos. Pulsando el link de la imagen podéis leer un estupendo artículo de Ángeles Jurado para El País.africa-cara