Tras los pasos de Promesas de arena

Brujuleando

Hace un año la revista literaria Librújula, de la que me he permitido imitar el título para este post, era el primer medio en dar la noticia: Laura Garzón, con Promesas de arena había ganado el Premio Marta de Mont Marçal.

Desde ese momento Promesas de arena además de ser un logro personal se convirtió en un galardón de narrativa internacional. Pero ¿eso me convertía en escritora?

El próximo 8 de Marzo, fecha en la que se conocerá la nueva ganadora del premio, Promesas de arena llevará nueve meses editada. A lo largo de este tiempo ha cosechado excelentes críticas y yo he pasado de la euforia de ver mi novela publicada y pensar que en adelante todo sería fácil,  a darme cuenta de lo arduo y complicado que es el universo editorial.

En una entrevista en Radio Andalucía, Jesús Barroso me preguntaban  ¿cómo era eso de moverse en las redes sociales entre grupos de lectura y bdescargalogueros?

Le contesté que para mí ha sido algo nuevo, emocionante y confuso a la vez.

Los grupos de lectura on line te permiten comprender los gustos lectores del “consumidor de libros” y comprobar la divulgación de tu novela. Además, gracias a ellos he llegado a conocer personas que considero verdaderos amigos. Pero al poco te vas dando cuenta de que en la mayoría  de estos grupos prima  más la celebridad que la calidad a la hora de seleccionar autores.

Por otro lado, hay que elegir cuidadosamente el grupo ya que algunos de ellos han llegado a convertirse en escaparates promocionales. Puede que para muchos autores sean un estupendo medio de promoción, y aunque en alguna ocasión tan bien yo los haya utilizado así para Promesas de arena,  me he dado cuenta de que entre tanto autor vendiendo su libro el tuyo se convierte en uno más y pasa desapercibido. No es el  medio óptimo de difusión para el tipo de literatura que yo quiero hacer.

Creo que seguiré buscando mi entorno ideal en las redes sociales, pero con más mesura y criterio.

¿Y los blog? Los blogueros son un gremio maravilloso y gentil con los autores noveles. Ellos me han regalado todas las estupendas reseñas de mi muro en Facebook y mi timeline de Twitter. Se lo agradezco enormemente.

Sobre los llamados medios profesionales no tengo mucho que comentar salvo que están en manos de las grandes editoriales y a mí me queda un largo camino por recorrer, y alcanzar la popularidad suficiente, para que me dediquen  más de cuatro renglones en sus reconocidos medios de prensa o programas literarios.

De toda la experiencia acumulada a lo largo de estos meses me quedo con un consejo que me ha dado una gran autora española:

lectora voraz

Leer y escribir, escribir y leer.

—“Escoge a quién y a qué dedicas tu tiempo, no es cuestión de malgastarlo. Y lee, lee muchísimo, sobre todo el tipo de literatura y autores que se asemejan a lo  que tú quieres escribir. A mí me ha funcionado”.

 

Sí, también hay autores espléndidos con los compañeros que comienzan; tanto que durante unos minutos — horas— pueden convertirse en mentores ocasionales. Muchas gracias Marian Izaguirre  por permitirme hablar de la confusión y el desasosiego que acompaña mis primeros pasos como escritora. Eres grande como autora y única en tu generosidad y sencillez  como persona.

Creo que a mí también va a funcionarme tu fórmula: Leer a los mejores para ser mejor.

Sólo escribir te convierte en escritora.

Sólo escribir te convierte en escritora.

 No, un primer premio literario te llena de orgullo y te da confianza en ti misma, pero no te convierte en escritora de un día para otro; eso lo consigues tú solita, escribiendo y sintiéndote a gusto con lo que haces. Sólo escribir te convierte en escritora.

Ayer envíé a mi agente literario el manuscrito de mi segunda novela. Si pasa el primer filtro de las editoriales y llega a publicarse, confío en que esta nueva historia siga consolidándome como la autora que me gustaría ser y me recompense con los mismos gratificantes comentarios que tantos lectores me han hecho llegar sobre Promesas de arena.

 

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