Los gustos lectores son como los colores

 

Para elegir libros, los lectores

Los gustos de lectura son tan individuales como las personas.

“Para gustos, los colores” es un dicho popular de todos conocido que nos da a entender que en preferencias no hay nada escrito… ¿o sí?

En la percepción del espectro cromático hay un importantísimo componente físico  ya que captamos las diferencias cromáticas con la retina pero luego esta percepción  pasa por el prisma de nuestra subjetividad.

De hecho, la Psicología del Color es un campo de estudio dirigido a analizar el efecto del color sobre nuestra psicología a todos los niveles: percepción, pensamiento, conducta… Es más, el estudio de la percepción de los colores constituye una consideración habitual en el diseño arquitectónico, la moda, la señalética y el arte publicitario. Esto último lo sé muy bien, vengo del mundo de la publicidad. Los colores cálidos: rojo, amarillo, naranja suelen provocar reacciones que van desde el confort a la irritabilidad; y los colores fríos: azul, verde, morado,  inducen a la calma pero también a la tristeza y a la indiferencia.

Para gustos los colores

La realidad tiene el color del cristal con que se mira.

Se sabe que hay colores que tienen significados universales, o sea, funcionan para muchas culturas, pero también cada persona hace su propia escala. Una vez más la individualidad toma protagonismo.

Curiosamente uno de los primeros estudiosos que analizó las propiedades del color fue el mismísimo Aristóteles (384 a.C.–322 a.C.), quien describió los colores básicos relacionados con la tierra, el agua, el cielo y el fuego.

Pero el precursor último de la psicología del color sin embargo, fue el poeta y científico alemán Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) -¡el escritor romántico de Las cuitas del  joven Werther!- que en su tratado “Teoría del color” propuso que el color en realidad depende, además de factores físicos (como propuso en su día Sir Isaac Newton) de nuestra percepción, en la que se halla involucrado el cerebro y  los mecanismos del sentido de la vista.

Más tarde, Eva Heller (1948-2008) relacionaría los colores con los sentimientos basándose en que existen montones de experiencias universales profundamente enraizadas en nuestro lenguaje y en nuestro pensamiento: dichos y saberes populares, el diseño de productos, test de colores, la curación, la manipulación de las personas, los nombres y apellidos, etc.

“Así como un ‘color’ o ‘mezcla de color’ favorito que es tan sólo un criterio, no puede estar asociado a la idea de ‘belleza’ pues el concepto ‘favorito’ es subjetivo”

Eva Heller fue socióloga, psicóloga y profesora de teoría de la comunicación y psicología de los colores. Entre sus obras destacan diversas publicaciones para niños:” La verdadera historia de los colores” (2006), así como novelas: “A la tercera va la vencida” (1990)”, de nuevo una escritora hablando de colores.

Bueno, pues lo mismo pasa, creo yo, con los gustos lectores. Hace poco, en uno de los grupos de lectura a los que estoy suscrita –y sinceramente no recuerdo cual, ya que al poco no volví a encontrar el hilo- una de las lectoras propuso comentar qué libro o libros nos había sido imposible continuar leyendo, es decir qué autores considerábamos “ilegibles”.  Y fijaros que se habla de “ilegibles” y no “densos”, que para mí no es lo mismo.

Tres maestros de la narrativa sudaméricana

Imprescindibles, no ilegibles.

Ante mi estupor, entre los libros y autores odiados por los lectores que respondieron al post estaban: Rayuela de Cortázar, La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón, Entre costuras de María Dueñas, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez… por mencionar sólo aquellos autores y narraciones que a mí me han dejado totalmente admirada. Por supuesto se mencionaban muchos más –como Pablo Coelho, que sinceramente yo soy incapaz de leer y no porque considere que es un mal escritor, sino porque siempre me he resistido a que me den “clases de vida”.

Pues eso, que en los gustos de lectura supongo que también influye tu percepción cultural, tu sensibilidad, tu capacidad para percibir la belleza o cuestionarte la vida.

Yo leo de todo; sí, también Romántica y Erótica, y Novela negra,  y Fantástica, y Ciencia Ficción…  y cualquier libro que me haga soñar sin insultar mi inteligencia. Porque todos los géneros son válidos si el escritor sabe lo que hace y lo hace con maestría.

Cada lector que escoja sus lecturas, acorde con su gusto y su estado de ánimo. Pero a las personas que, por ejemplo, son incapaces de leer a Cortázar, a García Márquez o Vargas Llosa les aconsejaría que vuelvan a intentarlo, tal vez cuando cogieron sus libros para leerlos no estaban preparados para ellos y ahora sí puedan apreciar el valor de un texto bien escrito y una narración que además de contar una historia, remueve tu conciencia y te llega al corazón. Por experiencia propia sé que cada libro –y cada color- tiene su momento.

Alicia un cuento para niños grandes

Lewis Carroll llenó de acertijos y juegos de palabras su libro.

Si no ¿probad a leer de nuevo Alicia en el País de las Maravillas, o El Principito, con algo más de los diez a doce años que teníamos cuando nos regalaron esos libros?

 

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