Joyas que descubres leyendo a contracorriente

La pLa parte de los ángelesarte de los ángeles, Marian Izaguirre

 

LVII Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid

Editorial Algaida – 2011

 

 

 “La parte de los ángeles”…un impuesto que hay que pagar al cielo en el proceso de envejecimiento”.

Dos jóvenes músicos se conocen en Holanda, cuando ambos participan en un concurso internacional de violín, y durante veinte largos años forman una pareja llena de luces y sombras jalonadas entre Rotterdam, Siena, Nueva York y El Cabo de Gata. Cuando Ricardo abandone a Irene por una mujer más joven, se enfrentarán al desafío de vivir el uno sin el otro.

Parece un argumento muy trillado ¿verdad? Pues Marian Izaguirre tiene la capacidad de convertirlo en algo sublime.

No solo nos narra el proceso de derrumbamiento de una pareja, también nos cuenta, con su prosa dinámica y exenta de dramatismos, la frustración, el rencor y la derrota que implica la ruptura. Cómo el tiempo termina por poner a cada uno en su lugar y nos permite reflexionar y comprender las posturas de “el otro”.

“Cada pareja tiene un tiempo para ser felices y un tiempo para ser desgraciados. Nosotros habíamos agotado los dos”

 

Marian Izaguirre ha sido galardonada con numerosos premio literarios.

La escritora nos hace reflexionar sobre “nuestra parte de culpa en toda relación”. Nadie es por completo una víctima inocente, ni un traidor absoluto. Somos responsables últimos de nuestras decisiones y de la trayectoria que toma nuestra vida. Eso viene a decirnos Marian Izaguirre en esta joya que he descubierto con mi manía de leer lo que nadie lee:

“El rencor es un sentimiento que agota. A veces es mucho mejor ceder, total qué más da quien tenga razón, nadie es completamente inocente o completamente culpable. … al final hay que admitir que las responsabilidades pueden ser compartidas, es mucho más sano.”

“No perdí, ni me desviaron, simplemente no tenía verdadero interés en ganar”

 

Literariamente, estamos ante una novela bien construida, con continuos saltos temporales que no te hacen perder el hilo narrativo, al contrario, consiguen dinamizar la historia y acrecentar el interés del lector.

Hay un exhaustivo trabajo documental sobre técnicas y teorías muViolin-Classessicales  que convierte a la música clásica en un personaje más de la narración, en ocasiones con demasiado protagonismos para mí. Me gusta este tipo de música, pero me pierdo en tanto virtuosismos. Si eres aficionado este libro te va a encantar por completo.

La parte de los ángeles ganó en 2011 el LVII Premio de Novela Ateneo—Ciudad de Valladolid. Un merecido galardón como otros muchos que ya tiene la escritora: el Sésamo, el Andalucía de novela, el Ciudad de Salamanca o el Caja España de Cuentos.

Me gusta leer a “contracorriente” y descubrir lecturas maravillosas que hace tiempo salieron de la mesa de novedades y andan olvidadas. Me costó encontrar esta novela, fue saldada por editorial Algaida y por suerte una librería on line tenía un último ejemplar en sus almacenes.

¿Cómo pueden perderse joyas así entre el maremágnum de libros que se publican cada año? ¿Por qué no se ha vuelto a reeditar?

Me ha encantado recuperar esta historia de su olvido y comprobar una vez más que Marian Izaguirre es un valor seguro de la literatura en español, como demuestra en cada una de sus novelas y volverá a ratificar en “Cuando aparecen los hombres”, su última novela recién publicCuando aparecen los hombresada y que espero leer en breve.

Reunión de escritoras en Mont Marçal 2016

Nosotras no queremos asaltar los cielos, queremos que se derrumben.

“Las mujeres buenas saben cuales son sus límites.

Un postre literario y motivador.

Las inteligentes saben que no los tienen”

 

Con esta frase en una deliciosa tarta con forma de libro, nuestra anfitriona Blanca Sancho, consejera delegada de Bodegas Mont Marçal puso el colofón dulce a una singular velada entre escritoras.

A instancia de Blanca Sancho, nos juntamos, el 17 de diciembre de 2016, trece —sí trece y fue una gran suerte— mujeres escritoras y relacionadas con el mundo editorial:lv_20130820_lv_fotos_d_54378666019-992x558lavanguardia-web

  • Blanca Sancho, consejera delegada de Bodegas Mont Marçal. Una mujer pionera en el mundo del vino, sector bastante cerrado, hasta hoy, a las empresarias femeninas.

    Foto de familia. Escritoras reunidas brindando con Mont Marçal.

    Foto de familia. Escritoras reunidas brindando con Mont Marçal.

  • Blanca Rosa Roca, directora de Roca Editorial, Silvia Fernández, responsable de comunicación en Roca Editorial.
  • Isabel Martí, directora de la agencia literaria IMC.
  • Hortènsia Galí, periodista y directora de la Fundación Jordi Sierra i Fabra.
  • Antònia Cortijos, presidenta del Patronato de la Fundació Sierra i Fabra, pintora, ilustradora y escritora.
  • Neus Arqués, escritora.
  • Angels Alonso, abogada y escritora.
  • Gloria Brito, responsable de comunicación de Mont Marçal.
  • Verónica Fabra, escritora.
  • Y las tres actuales ganadoras del premio internacional de narrativa Marta de Mont Marçal: Berta Tabor, 2014, Laura Garzón, 2015  y Blanca Bravo, 2016

Blanca Bravo, Laura Garzón y Berta Tabor con Blanca Sancho, creadora del premio internacional de narrativa Marta de Mont Marçal

Que Blanca Sancho sea la promotora de un premio literario “creado por mujeres para mujeres”, un estilo de galardón que tan poquito se prodiga en España, como es el Marta de Mont Marçal, y que además escoja como lema de la reunión esta “inteligente” sentencia, atribuida a Marilyn Monroe, mujerinteligente-frase-marilyn-jpg3_icono femenino cinematográfico por excelencia de  los años cincuenta considerada como la típica rubia buenísima pero tonta, da una idea de la que se lió y lo que disfrutamos.

En la velada hubo risas, una visita guiada por el mundo del cava:

Bodegas Mont Marçal

Bodegas Mont Marçal

—¿Sabéis que nunca jamás se debe tumbar una botella de cava porque puede estropearse? ¿Qué los cavas no envejecen como los vinos?, mejor te lo bebes y lo disfrutas por muy caro que haya costado (los vinos también, la despensa de casa no reúne las condiciones idóneas para conservarlos)—.

Buena comida regada con excelente  Mont Marçal, que entra como si nada, sin dejar mal recuerdo a la mañana siguiente. Doy fe, perdí la cuenta de las veces que me llenaron la copa.

Y sobre todo hubo charla, disertación y complicidad.

Por supuesto se habló de literatura y de libros, pero también de temas que nos afectan como profesionales y como féminas: la discriminación que se aplica a la literatura escrita por mujeres, la igualdad, el maltrato, el tratamiento de la condición femenina por parte de las propias autoras… en fin, que arreglamos medio mundo y desmontamos al otro medio, sin acritud.

De charleta en la mesa

De charleta en la mesa

Propuestas así: una reunión informal de mujeres que no se ponen límites, fomenta la solidaridad femenina y  permite discutir sobre temas tan importantes para nuestro género;  e iniciativas, aparentemente tan poco relevantes como el Marta de Mont Marçal, un premio literario por y para mujeres,  son gestos a imitar.

Acciones que no pretenden asaltar el cielo, pero si pueden, a base de reproducirse, ir derrumbando poco a poco esa parcela idílica de poder que se ha creado la mitad de la humanidad en detrimento de la otra mitad.

libro-vida-01Porque la escritura es la base de toda cultura. El germen de la educación y la propagadora de la historia. En los libros y en la lectura está la fórmula para moldear conciencias.

“Es una verdad universalmente aceptada” No descubrimos nada nuevo con ello.

Lo que me gustaría creer es que la escritura de las mujeres, nuestras novelas, nuestros cuentos, pueden abrir límites en la mente de muchas otras mujeres y hombres (sí, afortunadamente cada día más hombre) que nos lean.

Felices fiestas y mejor año 2017.

Relato para Día de las escritoras

La poetisa de Pompeya, probable retrato de Safo de Mitilene. Pompeya siglo VI a.C.

La Biblioteca Nacional de España organiza, en colaboración con la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) y la Asociación Clásicas y Modernas para la igualdad de género en la cultura, el Día de las Escritoras. Esta nueva iniciativa  busca reivindicar la labor y la trayectoria de las escritoras tantas veces relegadas a un segundo plano a lo largo de la historia.

Aunque las escritoras cosechen buenas críticas en los lanzamientos de las novelas pero en los ‘rankings‘ con los mejores libros que se hacen a final de cada año las mujeres no están. A pesar de que hay muchas mujeres escritoras con éxito en España el Premio Nacional de Narrativa lo ganó una mujer (Carme Riera) por última vez en 1995. Llevamos 21 años en el que cada año se lo lleva un hombre señala Laura Freixas presidenta de Clásicas y Modernas explicando la conmemoración.

El premio más importante de literatura en lengua castellana, el Premio Cervantes, sólo se ha concedido en cuatro décadas, desde su institución en 1976 a 2016 a 4 mujeres:María Zambrano (1988), Dulce María Loynaz (1992) Ana María Matute (2010) y Elena Poniatowska (2013) frente a 37 hombres.

El Premio Nobel de Literatura desde su creación en 1901 hasta 2016 ha premiado a 16 mujeres y 99 hombres.

Este relato es mi particular homenaje a todas las mujeres escritoras y lectoras, para conmemorar el Día de las escritoras.

Alcázar de Segovia

Alcázar de Segovia

Visiones del alcázar

La reina posó su delicado pie sobre la almena, contempló el tajo inmenso del río, allá, al pie de la roca donde el alcázar se asentaba. Cuando concertó sus esponsales, su padre se jactaba ante los cortesanos de que era inexpugnable.

Estaba equivocado.

Las hordas cristianas habían cruzado el foso, se luchaba en la tasedioorre, en el salón de homenaje. Su hijo, apenas doce años, había muerto a manos de uno de esos bárbaros malolientes que invadían su Šiqūbiyyah.

Hacía días que nada se sabía de su esposo y su guardia, nadie regreso de la incursión tras las murallas; vano intento de pillar por sorpresa al enemigo. La desorganización y las luchas de poder que habían seguido a la desaparición del emir no habían ayudado en nada a la defensa de la plaza y ahora los cristianos arrasaban con todo lo que encontraban a su paso.

Patio del haremTenía poco tiempo, debía olvidar sus miedos, lo que la esperaba sería peor, mucho peor. Ninguno de aquellos infieles pondría las manos en su cuerpo. Había escapado del ḥarīm, libre de eunucos que lo custodiaran y defendieran, dejando allí a las aterradas concubinas y esclavas. Shara, la favorita de su esposo no había querido acompañarla, segura en su vanidad de que su belleza contendría a las fieras que en breve violarían los vedados aposentos de las mujeres y sembrarían de sangre y horror los cuidados jardines. Infeliz, inconsciente criatura; era hermosa, sí, tenía la arrebatadora hermosura que otorga la juventud recién nacida, pero la belleza jamás ha detenido la violencia.

Se deshizo del velo púrpura que ocultaba su pelo, esa cabellera negra brillante y olorosa que en sus primeras noches su esposo el emir había alabado con versos encendidos. Lo vio flotar mecido por el viento, ajeno a las columnas de humo que se elevaban por toda la ciudad.

Quería mirar la muerte cara a cara.Al pie del alcázar

Morir contemplando el horizonte y los campos de aquella tierra recia y seca que había aprendido a amar. Apenas recordaba los vergeles de agua, rosas y frutos de su Qurtuba, tan solo era una niña cuando llegó al alcázar. Una esposa en ofrenda de paz, algo con que los hombres negociaban para que el ejercito enemigo no penetrara en su territorio, eso fue ella. Eso habían sido todas las mujeres de su estirpe y ese destino hubiera esperado a sus hijas. Pero ya no. Sus niñas dormían el sueño eterno de la cicuta, tampoco su carne virgen sería mancillada.

Y saltó. Como la liviana seda del pañuelo, levitó sobre los campos y los ríos, sobre las fértiles huertas y los pinares, sobre los años y los siglos. Contempló a una mujer salir de su alcázar para coronarse reina,  y por un momento pensó que en el futuro su sexo sería algo más que objeto de placer o vientre fértil.

Pronto la sacaron de su error nuevas visiones.

Segovia, sinagoga

Su ciudad prosperó, creció, cambió su nombre; ahora se llamaba Segovia. Su pueblo, su religión y su cultura habían desaparecido absorbidos por la intolerancia y el credo cristiano. También la otra religión del Libro, los hijos de Abraham, habían sido relegados a los arrabales y eran perseguidos. Pero la vida seguía. Segovia se hacia grande e importante en una España que ya no era reino sino imperio.

No mejoró con el paso del tiempo la situación de sus hermanas. Las que se atrevían a salir de la norma eran tachadas de brujas o de herejes, castigadas, repudiadas, perseguidas, ajusticiadas…escuchó sus gritos en los autos de fe. Mientras, la vida seguía bullendo en los florecientes mercados de su ciudad, gracias en gran parte al trabajo que las mujeres desempeñaban. El comercio y la manufactura de la lana enriqueció sus casas, a sus esposos, a sus familias; ellas seguían siendo moneda de cambio y alianzas.

Santa Teresa de JesúsAlgunas excepciones, como una tal Teresa, que optó por consagrarse al Dios de los cristianos y escapar del yugo —o al menos intentarlo— que imponían las leyes patriarcales, alegraron su ánimo. Teresa fundó centros de saber y recogimiento solo para mujeres por las tierras secas y recelosas de Castilla, escribió, soñó, defendió su derecho a tomar decisiones. Fue tomada por loca, por rebelde, por necia como toda mujer, pero   su nombre perduraría en el tiempo como escritora y Santa.

Ante sus ojos a punto de cerrarse pasaron veloces once siglos en los que la mujer fue conquistando metas, mejorando su condición y reconocimiento, pero sin alcanzar la igualdad de derechos con sus compañeros los hombres. “Qué ardua labor y que futuro incierto aguarda a mis hermanas” —pensó con tristeza la reina.

Entonces vio a los chicos contemplando su alcázar.

Había niños y niñas. No supo distinguirlos, vestían de igual forma, iguales sus cabellos, iguales en sus juegos. La maestra los llamó y les contó la historia de esa fortaleza musulmana que luego fue palacio de monarcas cristianos. maestra-y-alumnosLes habló de las gentes que levantaron sus piedras y habitaron sus estancias. “¡Una mujer que enseña a varones y hembras!” —Se asombró nuestra reina.

Los alumnos, escuchaban atentos las gestas y los hechos. Las batallas perdidas, las victorias ganadas. Al final, cerró el discurso con una hermosa frase que emocionó a la reina: frase-maria-zambrano

Una sentencia pronunciada por una gran señora que también viviría y amaría su tierra segoviana: María Zambrano.

Y la reina se sintió satisfecha: “Las mujeres dan vida en lugar de quitarla. Si es mujer quien enseña, transmitirá a los jóvenes que la violencia solo engendra violencia.”  La profesora seguía hablando, los chicos y las chicas preguntaban. Ellas, incluso más que ellos, querían saberlo todo. Conocer el pasado, descubrir el mañana.

La reina se dejó ir por fin. No quiso seguir mirando más allá.

“Aún hay esperanza —pensó la reina mora— Mientras se deje oír, se lea y se escuche la voz de las mujeres.”

Cuando se te atraganta un sorbete de limón

Se sirve entre plato y plato para facilitar la digestión y limpiar el paladar.

Se sirve entre plato y plato para facilitar la digestión y limpiar el paladar.

Lecturas al calor del verano

“Sorbete de limón”, así denomina Raquel, una buena amiga y gran lectora,   a las novelas románticas que intercala entre lecturas más contundentes. Historias fáciles con final siempre feliz que te dejan una sonrisa en los labios y olvidas sin remordimiento. Un sorbete de limón digestivo y relajante. A todos (o a casi todos, no quiero generalizar), en algún momento, nos gustan los cuentos de hadas. A mí también.

No estoy con ello denigrando el género romántico. Pienso que toda obra es buena si su autor lo es. Es simplemente que, como cualquier otro género literario, tiene sus reglas y en este caso son que la historia no perturbe al lector en demasía, la chica consiga a su hombre, el hombre salve a su chica, se casen, vivan felices y coman perdices. Una lectura dulce y complaciente, vamos.

Librópatas: Seis razones por las que la novela romántica tiene mala fama.

Y como las tórridas noches que nos está regalando este verano invitan a lecturas ligeritas, decidí mitigarlas leyendo un premio digital de novela romántica. Una amiga escritora había resultado finalista en este certamen, con una muy digna novela del género, y me inspiraba confianza. Craso error.

Sí un premio literario de una conocida editorial internacional de novela romántica. No voy a mencionar ni cuál es, ni el título de la novela, ni mucho menos el nombre de la autora porque no es mi intención darle notoriedad a la obra, ni recoger firmas para que todos ardan en la hoguera. Mi intención es simple y llanamente desahogar mi indignación. Como reflexiona sabiamente la escritora Alena Collar: “… muchas veces pienso que el verdadero pensamiento libre es el que parte de nosotros y no de las ideas que recibimos de otros; me gusta pensar por mí, no que me digan cómo tengo que pensar, aunque eso traiga como consecuencia no estar casi nunca en casi ningún “grupo” de “los que opinan como yo”. Creo que ser libre es ser capaz de tener opinión propia, no impostada, y ser capaz de defenderla.” Me encanta tu reflexión Alena.

Pues bien, dejando claro que esto es algo así como mi “derecho a pataleo”, puedo declarar y declaro que hasta los sorbetes de limón se atragantan. Sobre todo cuando atónita leí (por dos veces, no me lo podía creer y pensé que, dadas las horas que mis ojos llevaban abiertos, no había entendido el pasaje) en una novela escrita por una mujer de nuestro tiempo lo siguiente:

“… la agarró con fuerza para besarla. Lo hizo brutalmente mientras ella se resistía… (mafalda-indigel sujeto es “el chico bueno/esposo” de la heroína)… Se pasó la mano por los labios, el mordisco que Rosa acababa de darle le arrancó unas gotas de sangre. Eso aún le enfureció más, y con la misma mano ensangrentada le dio una bofetada a su mujer. Lo hizo con tanta fuerza que Rosa cayó sobre la cama…”

Si la autora quería dar el máximo dramatismo a su climax, hay mejores recursos. O al menos, como escritora debería tenerlos.

Pero ahí no queda el asunto. En una novela se puede describir una escena de maltrato para contar la historia, te puede gustar o no, pero hasta ahí todo en orden. Lo que me indigna como mujer es que en las páginas siguientes se disculpe la agresión e intento de violación marital culpabilizando a la esposa:

“Y quizá no hubiera actuado así si tú no te hubieras acercado tanto a Armando. Tú tampoco has sido muy honesta con él, debes reconocerlo.”

¿Apología encubierta de violencia de género, reflejo de la actitud social, despiste de la autora, de la correctora, de la editora? ¿Dónde queda lo de “tolerancia cero con la violencia machista”?

pride_and_prejudice_large-225x300“Es de todo el mundo sabido”, y sí es el comienzo de una novela romántica que se ha convertido en clásica precisamente por poner en entredicho con sutil ironía los valores de la sociedad de su época, que el género romántico reproduce conceptos patriarcales y machistas, pero que reproduzca actitudes de violencia contra la mujer me parece imperdonable. El cambio debe comenzar desde nosotras mismas y no tirar piedras a nuestro propio tejado.

Reitero lo dicho. No hay género menor en literatura. Hay novelas que no deberían publicarse, y mucho menos otorgarles un “galardón literario”.

 

El retrato de Irene. La buena literatura de los “mediopensionistas”

“Y nosotros, los actores; figurantes que aparecen, desaparecen, regresan…, fantasmas en algún caso, con sus ecos que resuenan, y en medio de todo eso, la felicidad o su ausencia, la belleza o su destrucción, el miedo, un drama o una comedia, un vaudeville o una tragedia y sus coros…, esos coros suicidas, trayendo la guerra, la muerte, el dolor mientras en el decorado, en el jardín, siguen naciendo rosas. Como si nada sucediera…, exento.”

No, no es un texto de Carmen Martín Gaite. Ni de Ana María Matute, ni de Montserrat Roig. ¡Noo! tampoco es de Concha Alós. Pero ¿a qué encaja con esa literatura intimista que ellas hacían y nos han dejado en sus novelas para que algunos escritores aprendamos? Esa escritura que va entrando pausadamente en ti mientras lees, que  —parafraseando de nuevo a Martín Gaite— tiene un “ritmo lento” y es capaz de mostrarte una realidad dura, como algo cotidiano, o un hecho banal como una gran tragedia.

El retrato de Irene tiene ese ritmo lento que en principio me desconcertó. No conseguía engancharme. Hasta que dejé de buscar “el gancho” y las palabras me atraparon. Entonces me fascinó.

Alena Collar - Ed. Baile del sol

Alena Collar – Ed. Baile del sol

El retrato de Irene — Alena Collar

Editorial Baile del Sol — 2016

Colección Narrativa/172

 

Sinopsis

El retrato de Irene es una historia coral, un tapiz a construir, una memoria de otros y de la propia Irene. Cuando Álvaro, su nieto, a la muerte de esta, regresa a la casa familiar para venderla, desconoce que va a emprender un viaje; un viaje a través de los años y los recuerdos tanto de Irene como de quienes la rodearon.

Pero también desconoce que, al conocerlos, va a completar no sólo el retrato de Irene, sino el suyo propio, de dónde procede, el porqué de los silencios que le han rodeado, y sobre todo qué significa la Belleza en alguien que asistió a su crepúsculo.

Alena Collar

Alena Collar

Según su autora, Alena Collar , “El retrato de Irene, es una historia de una mujer. De cómo los acontecimientos exteriores a ella mutilan su mundo interior y de cómo se transita a través de los años intentando ser quien se es. Y es una historia de la pérdida. De la Belleza y de la derrota. Pero a la vez, de la memoria que otros pueden recobrar sobre el pasado para devolver a su lugar en el mundo a quienes lo perdieron.”

Irene escapa de una guerra, de España, de la nuestra. Escapa de sí misma y se refugia “en su jardín”, en la Belleza. El jardín entendido como metáfora de tu interior. Ese lugar en el que estás a salvo, donde nada te toca y solo reina la Belleza.

No es El Jardín de Dulce María Loynaz, poblado de lirismos y fantasmas, donde solo habitan los recuerdos. Cuando comencé a leer “jardín” inmediatamente recordé esa mística novela, precursora del realismo mágico, y no me cuadraba nada con el estilo y la historia. Porque no es el jardín que fagocita con su belleza una época que agoniza: . “…Hay un jardín que viene sobre el mundo, que derrumbará, con el mortal abrazo de sus ramas, las casas de los hombres, con chimeneas, con banderas, con luces, con mentiras…”. Eso dice Loynaz de su jardín. 

Irene, el personaje de Alena Collar, no quiere recordar, ni retener el pasado. Solo pretende perderse en la Belleza, ajena a una realidad que no considera suya.

Pero: “Las balas no conocen la Belleza”

Y en otro país, en esa realidad en la que Irene no se encuentra, la historia se repite. E Irene sigue callando recopilando su historia en unos cuadernos que su nieto deberá desvelar para encontrar su propio jardín.

Hacía tiempo que no me resultaba tan agradable una novela. El retrato de Irene no es un thriller que te mantienen en vilo, pero guarda un secreto. No es un “domestic noir” de esos que todo el mundo escribe ahora, pero tiene la magia de convertir un secreto familiar en una novela de intriga. Y sobre todo me ha gustado esta historia porque es una novela hermosa.

Descubrí a Alena Collar y a su escritura por casualidad en la Feria del Libro. Comencé a leer su post y entradas en redes sociales y me gustaron. Quién sabe escribir, escribe bien aunque sólo cuente que baja a tomar un café.

Alena no es una escritora superventas, apenas encuentras reseñas sobre sus libros en internet. Ella misma se denomina con humor “escritora mediopensionista”. Pero si indagas en su biografía y te adentras en su narrativa, descubres una gran escritora.

Si queréis saber más sobre Alena y sus novelas, animaros a visitar Alena Collar. Página literaria en Facebook.

 

Te regalaré el mundo. Una novela que me ha sorprendido.

¿Puede la pasión por crear convertirse en la obsesión de tu vida? ¿Y puede esa obsesión crear la vida?

Te regalaré el mundo

Marta Fernández

DATOS DEL LIBRO

Nº de páginas: 400 págs.

Encuadernación: Tapa blanda

Editorial: S.L.U. ESPASA LIBROS 2014

Narrativa contemporánea

“Siempre he creído que los libros nos eligen, como nos eligen los amigos”, reflexiona Leo, el protagonista de Te regalaré el mundo.

Realmente a mí este libro me ha elegido porque comencé a leerlo por el título y la sinopsis de la editorial:

 “No elegimos a nuestros padres, ni lo que nos gusta, ni aquello para lo que somos buenos. No elegimos de quién nos enamoramos…ni a nuestros enemigos. Ni elegimos nuestros talentos, ni nuestras debilidades. Por no elegir, no elegimos ni nuestros pecados. Ni el país en el que nacemos, ni el nombre por el que nos llamarán todos esos a los que queremos y a los que tampoco elegimos.

La vida nos elige. Y a veces, ni eso. 

Esta es la historia de un hombre que tendrá que inventarse un mundo para conjurar su dolor.

Y de otro que ofrecerá su dolor a cambio de inventar un mundo nuevo.

De un padre huérfano y de un hijo perdido.”

Y ninguna de las dos cosas, ni siquiera  la portada, tiene que ver con lo que yo me he encontrado en este libro.

Una novela que me ha fascinado.

Dos historia paralelas y muy distantes en el tiempo, que aparentemente nada tienen que ver, salvo que el protagonista de la que sucede ahora, Leo, es el autor de la que discurre en el siglo XVIII. Y que sin embargo son una misma historia. Son la historia de la pasión por crear y por recuperar lo perdido. Rossum, el inventor que acompaña a Bárbara de Braganza en su reclusión en el Buen Retiro, se obsesiona con crear una vida eterna, Leo por escribir la novela que late en su cabeza. Rossum ha perdido una hija, Leo ha perdido un padre.

metropolis_1_3Eso nos está contando la magnífica prosa de Marta Fernández desde el principio, que son la misma historia. Y el lector no toma conciencia de ello hasta las últimas líneas, hasta que en un giro inesperado la novela se convierte en una historia de ciencia ficción postmoderna.

Sí, el libro me eligió y me entusiasmó desde las primeras páginas para no soltarme hasta el final y dejarme con la boca abierta.

Yo no suelo elegir novelas publicadas por celebrities ni por caras televisivas, por mucho éxito de ventas que tengan sus libros. De sobra sé todo el trabajo de marketing que tienen detrás. Más o menos cuando iba por la página veintitantos me intereso por la autora y resulta que es una periodista y presentadora de Cuatro. Primera sorpresa, porque yo apenas veo la televisión y no estoy al tanto de sus estrellas.

Busco reseñas y críticas y tampoco encuentro muchas, ni ninguna referencia sobre que haya sido un best seller; segunda sorpresa: una novela escrita por una presentadora de televisión, editada por el Grupo Planeta y que pasa casi desapercibida (la novela está editada en 2014).

Y la sorpresa definitiva: esta autora-lectora sabe escribir y lo hace muy bien. Con una prosa deliciosa en la que incluye referencias constantes a citas literarias excepcionales. Marta Fernández te mantiene en vilo en una historia que no tiene nada de thriller, ni siquiera del tan traído y llevado “domestic noir” que se lleva ahora y todo el mundo dice escribir. Te hace vivir la angustia de Rossum por su perdida, y el desasosiego y la necesidad de Leo de encontrarse a sí mismo en el padre perdido.

Pero como ya he dicho la gran sorpresa es el final. Os dejo mi opinión como lectora y os invito a sorprenderos por vosotros mismos leyendo esta novela y descubriendo lo que puede hacer un padre por su hijo.

Releyendo Jane Eyre de Charlotte Brönte

Jean Eyre - Charlotte Brönte

Cuidada edición de ALBA, con traducción de Carmen Martín Gaite

 

Jane Eyre/Lucía no se rinden

Últimamente leo pocos libros en papel. Confieso que me resulta más cómodo transportar en mi bolso un e-reader y aprovechar cualquier ratillo para leer unas páginas. Pero siguen fascinándome las buenas ediciones y no me pude resistir a la magnífica reedición de Jane Eyre (Charlotte Brönte 1847) por ALBA, con traducción de mi admirada Carmen Martín Gaite.

Ha sido una gozada total. Y no sólo por tener en mis manos una novela con “guía” —algo que a mí particularmente me encanta—, o por disfrutar de una traducción y notas a pie de páginas impecables, con expresiones tan españolas como:“la cosa tenía miga” o “asestar una puñalada” (hay muchas más, pero tendréis que leerla para descubrirlas), ni por comprobar cuan diferente es tu forma de comprender una historia siendo adolescente que con un porrón de años, experiencia de vida y otras lecturas a tus espaldas.

No, lo que me ha entusiasmado es comprobar que entre la heroína de Charlotte Brönte, Jane Eyre, y mi protagonista de Promesas de arena, Lucía Álvarez, sorprendentemente, hay varios puntos en común a pesar del siglo y medio que separa la publicación de ambas novelas.

Ambas defienden la igualdad de sexos, y ven lo injusto que es la postura de la sociedad ante el papel y la opinión que se difunde sobre las mujeres:

Jane Eyre — Primera parte — Capítulo XII, página 177

“ …supone una gran estrechez de miras por parte de algún ilustre congénere del sexo masculino opinar que la mujer debe limitarse a hacer repostería, tejer calcetines, tocar el piano y bordar bolsos. Condenarlas o reírse de ellas cuando pretenden aprender más cosas o dedicarse a tareas que se han declarado impropias de su sexo es fruto de la necedad”

Jane rechaza las limitaciones que quieren imponerle desde niña y solo se ciñe a sus propias metas, como  Lucía, no se rinde ante la adversidad, sino que sigue adelante y se sobrepone a  los avatares y desgracias que le deparan sus propias decisiones.

Jane Eyre — Tercera parte — Capítulo I, página 498

“…Pero pronto reaccioné: me puse primero a cuatro patas y luego de rodillas hasta que pude enderezarme del todo, más decidida que nunca a alcanzar la carretera”

 

Promesas de arena, Laura Garzón

Promesas de arena, Laura Garzón

Pero lo que más me ha satisfecho es comprobar que Jane Eyre, como Promesas de arena, es una gran historia de amor en la que su protagonista vive una pasión abrasadora en una continua duda consigo misma: Jane es consciente de su poco atractivo físico, y de la gran diferencia social que la separa de su amado; duda merecer, no solo su amor, sino atreverse a amarle aunque no lo puede evitar.

Lucía se dice a sí misma:

Promesas de arena — Capítulo 6 — ¿Por qué yo?, página 39

“Pero no entendía por qué me habías elegido. Cuando al final de las agotadoras jornadas me quitaba el pañuelo y me miraba al espejo, veía una chica de ojos castaños, rostro más bien alargado, ojeras eternas y demasiado delgada. Cada vez más delgada. Estaba segura que a ti te gustaban con buena delantera y generosas de curvas.”

Hayzam, seduciendo a Lucía

Hayzam, seduciendo a Lucía

 Y, como Jane, Lucía también sabe que esa pasión que siente sólo la puede arrastras a los infiernos:

Promesas de arena — Capítulo 22 — De tal palo…, página 128

 “…¿Y yo? ¿En qué me convertiría yo?…Siempre estaría esperando y temiendo que no regresara de alguno de sus misteriosos viajes de negocios. Unos negocios sucios, amorales, deshonestos, y por supuesto ilícitos, a los que yo ya era incapaz de cerrar los ojos.”

Charlotte Brönte

Charlotte Brönte

No pretendo compararme con una autora como Charlotte Brönte, ¡por Dios! Pero sí quiero constatar que las dos vemos a nuestras protagonistas femeninas capaces de coger con fuerza y tino las riendas de su destino.

Que todas las mujeres somos capaces de actuar igual: superarnos día a día y elegir lo mejor para nuestra propia vida, elegirnos a nosotras mismas, más allá de una pasión que nos daña.

 

La flor púrpura. Descubriendo la literatura del África profunda

Todos deberíamos ser feministas y La flor púrpura, de Chimimanda Ngozi Adichie

Todos deberíamos ser feministas y La flor púrpura, de Chimimanda Ngozi Adichie

LA FLOR PURPURA

CHIMAMANDA NGOZI ADICHIE

DATOS DEL LIBRO

GRIJALBO, 2004 . Nº de páginas:336. Encuadernación: Tapa dura. Editorial: GRIJALBO. Lengua: CASTELLANO ISBN:9788425338977

SINOPSIS

En la ciudad de Enugu, en la exótica Nigeria, la joven Kambili, de quince años, y su hermano mayor Jaja llevan una vida privilegiada. Su padre es un poderoso y respetado hombre de negocios, viven en una bella casa y van a un colegio religioso de élite. Pero, como Kambili revela en su relato con voz tierna, su vida familiar dista mucho de ser armoniosa. Su padre es también un fanático católico que ha dibujado unas expectativas imposibles de cumplir para su familia, a la que castiga con crueldad si no actúa de acuerdo con lo que él considera la perfección evangélica. Solo cuando tiene noticia de otros modos de vida Kambili adquiere conciencia de la oscuridad y violencia del suyo. La cariñosa y atrevida tía Ifeoma convence a su hermano para que deje a sus sobrinos visitarla en Nsukka. Una vez en el humilde apartamento de su tía descubren un mundo totalmente nuevo, gobernado por la calidez, el respeto a las ideas, la libertad, la ausencia de castigos… Gobernado, en fin, por el amor. Cuando un golpe militar sacude el país y Kambili y Jaja vuelven a casa transformados por la libertad conquistada, la tensión familiar crece de forma alarmante. Jaja ya no está dispuesto a bajar la cabeza y Kambili tendrá que encontrar la fuerza necesaria para defender a sus seres queridos.

Hace tiempo que no tocaba en este escaparate de mis desvaríos la segunda  parte de su nombre “Leo”. Porque sinceramente nada de lo que había leído había llamado suficientemente mi atención para dedicarle un tiempo que no me sobra. Y que conste que he disfrutado muchísimo libros muy buenos, por ejemplo las novelas de la escritora y amiga que me recomendó “Todos deberíamos ser feministas” de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, una edición de Random House de su famosa charla sobre “feminismo” y los prejuicios que despierta esta palabra en hombres y mujeres, y que os recomiendo encarecidamente:

“El género importa en el mundo entero. Y hoy me gustaría pedir que empecemos a soñar con un plan para un mundo distinto. Un mundo más justo. Un mundo de hombres y mujeres más felices y más honestos consigo mismos. Y esta es la forma de empezar: tenemos que criar a nuestras hijas de otra forma. Y también a nuestros hijos”

Mi amiga se compró la primera novela de Chimamanda, La flor púrpura y al ver la portada, recordé que estaba en alguna de las librerías que tengo repartidas por toda la casa —sin  leer—. La busqué, la abrí y entré en un mundo exótico y asombroso para nuestra cultura europea, y no porque hablara de ritos o costumbres ancestrales, no. Porque me descubría un estilo de vida que yo nunca habría asociado con la trágica situación de los países africanos de los que nos hablan los telediarios. Un país tan actual como el nuestro pero con unos contrastes económicos y culturales abrumadores.

La flor púrpura nos cuenta una  conmovedora historia sobre como la intolerancia religiosa se reviste de crueldad y fanatismo  y la tiranía familiar llega a límites inusitados de maltrato. Como telón de fondo,  las convulsiones políticas y sociales que sufre Nigeria. La prosa de Chimamanda, es armoniosa y cálida; inmediatamente la voz de Kambili te atrapa y te mete en su mundo de amor/terror hacia su fanático padre, en las conversaciones silenciosas que intercambian las miradas de los dos hermanos o en la risa contagiosa de tía Ifeoma. También en sus dudas, reflexiones y sueños adolescentes.

Me ha encantado La flor púrpura por esa Nigeria desconocida que nos descubre, y me ha horrorizado comprender que la intolerancia y la crueldad pueden convivir con acciones altruistas. El padre de Kambili no duda en castigar de forma atroz a su esposa e hijos mientras prodiga acciones caritativas y rescata a sus trabajadores de manos de los dictadores. Es un prócer de su comunidad reconocido internacionalmente por su lucha en pro de la justicia y la libertad y un tirano en su hogar. Un perfil no muy diferente del que define a un maltratador occidental. ¿Cuántas veces hemos escuchado de sus sorprendidos vecinos, describir al compañero que asesina a su mujer como una persona amable, discreta y servicial?

La flor púrpura fue la primera novela de Chimimanda editada en España. Que yo sepa, le han seguido Medio sol amarillo, el libro de relatos  Algo alrededor de tu cuello y su última novela Americanah, que probablemente sea llevada al cine.

Nawal Al- Sa´dawi

Nawal Al- Sa´dawi

Ya conocía autores del norte africano, nos son más cercanos porque normalmente editan en lenguas europeas. ¿Quién  no ha leído algo de Amin Maalouf, galardonado  con el Príncipe de Asturias de las Letras en 2010, o del Premio Nobel Naguib Mahfuz? O las magnífica y comprometida autoras magrebíes, egipcias y libanesas como Latifa al-Zayyat , Nawal al-Saadawi y varias más que están revolucionando el panorama literario de la cultura árabe.

Pero ellos y ellas son tema para otra entrada. Si tenéis interés, os remito a este artículo de David Tresilian en la revista Culturas:http://revistaculturas.org/tendencias-en-la-literatura-arabe-contemporanea/

En el África profunda, el África subsahariana, también se escribe y, como voy aprendiendo, hay excelentes escritores y escritoras que os invito a descubrirlos. Pulsando el link de la imagen podéis leer un estupendo artículo de Ángeles Jurado para El País.africa-cara

 

Promesas de arena cierra un año de ilusión.

Booktrailer Promesas de arena

¡Adiós 2015. Hola 2016! Sí, ha sido un año fantástico:  Saber que eres capaz de escribir esa historia que llevabas tanto tiempo pensando.    Que la presentes a un premio internacional de narrativa ¡y lo ganes!  Que publiquen el libro, … Continue reading